Según los rishis, los sabios de la antigua India, el mundo que aparece ante nosotros tiene una misteriosa dimensión oculta, no visible a nuestros ojos y, sin embargo, inmediatamente presente en cada experiencia.
A este substrato subyacente, la urdimbre del universo, lo llamaron brahman. Y, señalaron, que el mundo que experimentamos sólo es una mera apariencia, una forma o manifestación de brahman.
No existe nada más que brahman; es por eso que estas enseñanzas se denominan a-dvaita, no dos, y su objetivo es conducirte a alcanzar, personalmente, ese conocimiento, que, finalmente es, el conocimiento de tu propia naturaleza como no nacida, no creada, ilimitada, completa y absolutamente no afectada por los problemas de cada día. La iluminación.
Durante un periodo de 2.500 años, las enseñanzas advaitas evolucionaron en la India a medida que generaciones de pensadores, profundamente contemplativos, exploraron la verdad de la no dualidad.
Vamos a analizar su evolución fijándonos en tres épocas, para entender cómo han evolucionado estas enseñanzas a lo largo de los siglos, y si estos cambios han mejorado o deteriorado la capacidad única del advaita para llevarnos a alcanzar esa elevada verdad:
- La época de los rishis.
- La época de los maestros.
- La era global
La época de los rishis
Los antiguos sabios de la India que nos transmitieron sus conocimientos en los Vedas, las escrituras sagradas del hinduismo. La mayoría de las enseñanzas védicas son claramente de naturaleza dualista, pero una pequeña sección de los Vedas, llamadas Upanishads, están dedicadas a la sabiduría no dual de los rishis.
El Chandogya Upanishad, uno de los más antiguos, narra un hermoso diálogo entre Uddalaka y su arrogante hijo Shvetaketu, que acababa de terminar sus estudios. Uddhalaka le pregunta: “Durante tus estudios, ¿aprendiste eso por lo cual todo lo demás se hace conocido?” refiriéndose a la realidad fundamental, no dual, a brahman.
Y, tras las protestas, por desconocimiento de su hijo, utilizó una metáfora “conociendo la arcilla, todo lo que está hecho de arcilla es conocido. Conociendo el oro, todo lo que está hecho de oro es conocido.”
¿Qué quería decir Uddalaka?

Decimos que este cuenco está hecho de arcilla, pero realmente la arcilla y el cuenco no son dos cosas diferentes.
El cuenco es, simplemente, una forma de arcilla. ¿cuánto peso le añade el cuenco a la arcilla? Nada. El cuenco es, simplemente, un nombre y una forma, no es una cosa independiente de la arcilla.
La arcilla puede existir sin el cuenco, pero el cuenco no puede existir sin la arcilla. Lo que existe independientemente, como la arcilla, se dice que es satyam real. Y lo que tiene una existencia dependiente, como el cuenco, es mithya.
De igual manera, el mundo sólo es una apariencia o forma de la realidad subyacente que llamamos brahman no dual.
Finalmente, Shvetaketu pide humildemente a su padre que le enseñe esa realidad fundamental que no aprendió de sus maestros. Uddalaka comenzó sad eva somya idam agre asit, “hijo, al principio, todo esto (el universo) era sólo existencia.” Todo en el mundo emergió de una realidad subyacente llamada brahman, que es ekam eva advitiyam uno sólo no dual.
Cuando Uddalaka dijo agre, en el principio, estaba describiendo a brahman, como la primera causa primordial, la causa sin causa, la realidad fundamental debido a la cual el mundo existe.
Finalmente, Uddalaka expresó la definitiva verdad:
tat satyam sa atma,
tat satyam, esa realidad, brahman no dual, la urdimbre de la existencia sa atma, es atma, el verdadero ser, el ser de todo, la esencia de todo lo que existe.
Tat tvam asi svetaketo
¡Oh, Shvetaketu!, Tú eres eso.
Pero, la transformación radical que se produce al reconocer tu verdadera naturaleza no dual sólo puede ocurrir cuando eres capaz de comprender y asimilar completamente la implicación transcendental de la mahavakya. Por supuesto, Shvetaketu necesitó recibir esa enseñanza, no menos de nueve veces, para alcanzar la iluminación.
Lo que sugiere que la realización personal de brahman no dual no puede ganarse rápida o fácilmente. Se necesita preparación para aprehender esta verdad suprema. Los rishis eran extraordinarios seres espirituales, dedicados completamente a la contemplación de esa verdad suprema. Pero, para nosotros, sus revelaciones son, a veces, difíciles de comprender. Necesitamos maestros que nos guíen.
La época de los maestros
Maestros que, a través de sus comentarios y textos independientes compuestos posteriormente, pusieron esa elevada visión de los rishis a nuestro nivel.
Entre los más conocidos, están Gaudapada y su brillante y gran discípulo Shankara.
Gaudapada compuso una profunda exposición sobre el Mandukya Upanishad (Gaudapada-karika). Shankara escribió importantes comentarios, llenos de ideas cruciales de las diez principales Upanishads, del Bhagavad Gita y muchos textos propios.
Sus obras desplegaron la sabiduría no dual de los rishis encontradas en los Upanishads. Dado que los Upanishads se encuentran al final, anta, de los Vedas, el cuerpo posterior de enseñanzas no duales desarrolladas por Gaudapada, Shankara y maestros posteriores es conocido como vedanta advaita, no dual.
¿Cómo sabemos si podemos confiar en las revelaciones de los rishis?
Afortunadamente, el vedanta advaita no se basa solamente en la revelación. Está construida sobre una base sólida que tiene tres pilares, como las tres patas de una mesa:

shruti – las escrituras que contienen las revelaciones de los rishis.
yukti – razonamiento, indagación racional y análisis lógico.
anubhava – experiencia, tanto de los maestros iluminados como la propia experiencia personal.
Según el vedanta advaita, una enseñanza puede ser aceptada como verdadera sólo cuando es apoyada en esos tres pilares. El mismo Shankara dijo “incluso si cientos de escrituras dicen que el fuego es frio u oscuro, no puede ser aceptado”. Sólo cuando una revelación de las escrituras es consistente con la razón y confirmada por la experiencia puede ser aceptada como verdadera.
Afortunadamente, las enseñanzas de Gaudapada, Shankara y generaciones posteriores de maestros estaban sólidamente asentadas en esa triple base, lo que les ha hecho capaces de resistir, a lo largo de los siglos, desafío tras desafío de escuelas de pensamiento opuestas, manteniéndose firmes y sin daños tras esos ataques.

Comenzando con Gaudapada y Shankara, un linaje ininterrumpido de maestros transmitió la sabiduría no dual de los rishis de generación en generación.
Cada nueva generación estudió los textos sánscritos y los comentarios escritos por maestros precedentes y, luego, elaboraron sus propios textos y comentarios. Los manuscritos de las nuevas obras, especialmente brillantes, fueron transcritos por un gran número de estudiantes que querían copias para su propio estudio y, finalmente, estos manuscritos fueron difundiéndose por toda la India.
Cuando alguna nueva obra carecía de la claridad y profundidad necesarias o eran inconsistentes con las enseñanzas de los rishis, no encontraban estudiantes interesados en transcribirlas y caían en el olvido rápidamente.
De esta manera, la tradición docente del vedanta advaita se protegió contra el deterioro de sus ideas y contra la introducción de material defectuoso. Como resultado, este corpus de sabiduría mantuvo un grado excepcional de integridad y consistencia a media que evolucionó a lo largo de los siglos.
La era global
La era global en la que vivimos ha traído desafíos sin precedentes.
Comenzando con la llegada de los libros impresos que, aunque hicieron las enseñanzas del vedanta advaita más accesibles, tuvieron como consecuencia indeseada que obras que carecían de la suficiente claridad, profundidad y consistencia, y que en épocas anteriores habrían sido relegadas rápidamente al olvido, ahora encontraran su camino a través de la página impresa, y, rápidamente comenzaran a entremezclarse con las enseñanzas tradicionales que se habían conservado con tanto cuidado durante siglos.
Así, el vedanta advaita fue contaminado por materiales que profesores tradicionales consideraban defectuosos, y que se aceleró por una creciente falta de conocimiento del sánscrito por parte de los maestros.
Al no tener un acceso directo a las enseñanzas de los rishis, tenían que confiar en las traducciones, con el riesgo que suponen, tanto por la falta de erudición como de comprensión del propio traductor.
En el siglo XIX la tradición docente del vedanta advaita ya se había deteriorado en gran medida. En este siglo nacieron dos hombres notables que ayudarían a revitalizar la tradición, pero cuyos legados se convirtieron en fuente de nuevos retos, como veremos, Ramakrishna Paramahamsa y Ramana Maharshi.
Ramakrishna fue un simple sacerdote en un templo en Bengala, cuya intensa devoción y poderosas experiencias místicas, lo llevaron a lo más alto del logro espiritual. No realizó ningún estudio formal del sánscrito pero aprendió sobre vedanta advaita, tantra, vaishnavismo y otras tradiciones de varios maestros.
Lo que enseño Ramakrishna a sus discípulos parece haberse basado más en sus propias experiencias espirituales que en alguna tradición particular.
Entre sus discípulos se encuentra el famoso monje hindú Swami Vivekananda, quien impartió sus enseñanzas tanto en la India como en Estados Unidos.
Antes de conocer a Ramakrishna, Swami Vivekananda ya había estudiado los Upanishads, el Bhagavad Gita y otras escrituras. Como resultado, lo que luego enseñó fue una combinación de las ideas místicas de Ramakrishna con las enseñanzas tradicionales del vedanta advaita. De esta manera, creó un nuevo sistema, el neo-vedanta.
Ramana Maharshi era un adolescente cuando escapó de su casa par ir a vivir al pie de una montaña sagrada, Arunchala, donde se sumergió en la meditación y fue profundamente transformado por una intensa práctica meditativa.
Según su fama creció, buscadores espirituales y eruditos de todo el mundo fueron a su encuentro. De sus conversaciones con eruditos que lo visitaban, Ramana aprendió las enseñanzas del vedanta advaita.
Como resultado, lo que enseñó se basó, en parte, en sus propias visiones meditativas y, en parte, en el vedanta advaita. Sus enseñanzas fueron compiladas en pequeños libros y ampliamente difundidas.
Entre los que buscaban la sabiduría de Ramana, se encontraba H.W.L. Poonja, un exoficial del ejército del Punjab en la India, que jugaría un papel significativo en cómo el vedanta advaita se iba a enseñar en occidente.
Tuvo varios encuentros con Ramana en la década de los cuarenta y esos encuentros cambiaron el curso de su vida. Años más tarde, instalado en Luckow, enseño a jóvenes occidentales utilizando el estilo informal de preguntas- respuestas conocido como satsang. Ellos propagaron su propio sistema de enseñanza no dual que, a menudo, se denomina neo-advaita.
Ciertamente, estas nuevas tendencias han ayudado a que aumentara el atractivo hacia el vedanta advaita de un mayor número de buscadores espirituales, pero ¿son realmente efectivos para dar conocimiento de brahman no dual?
Analizando cuidadosamente las enseñanzas del neo-vedanta y del neo-advaita, vemos que, aparentemente, han modificado o descartado prakriyas, métodos de enseñanza, que son centrales en el vedanta advaita tradicional.
Una enseñanza neo-vedanta común de Swami Vivekananda es que puedes alcanzar la iluminación siguiendo cualquier de las cuatro prácticas yóguicas; el camino de jñana yoga, conocimiento espiritual; el camino de bhakti yoga, devoción; el camino del karma yoga, servicio desinteresado; y el camino de raja yoga, la meditación. El neo-vedanta te anima a seguir el camino que consideres mejor según tu temperamento.
Pero, para reconocer a brahman no dual, que es ya tu verdadera naturaleza, necesitas deshacerte de el velo de ignorancia que la cubre. Y ese velo de ignorancia sólo puede ser eliminado a través del conocimiento, del autoconocimiento. Shankara dijo jñanam eva mokshah, moksha, la iluminación, sólo puede ser alcanzada a través del conocimiento.
Las otras prácticas espirituales como la devoción, el servicio desinteresado, la meditación ayudan en ese proceso de autoconocimiento, pero nunca pueden eliminar la ignorancia. La ignorancia de tu propia naturaleza se elimina a través del conocimiento.
En cuanto al neo-advaita, sus maestros a menudo dicen que tú ya eres el brahman no dual, no lo que no necesitas realizar otras prácticas espirituales, salvo la auto indagación.
Descartar otros medios secundarios como la devoción, el servicio desinteresado y la meditación, constituye otro ejemplo de un prakriya defectuoso, y no podemos obviar sus consecuencias.
Necesitamos toda la ayuda que podamos conseguir. Afortunadamente, tenemos acceso a un invaluable corpus de sabiduría que se ha transmitido a través de los siglos sin interrupción, desde los antiguos rishis, a maestros como Shankara, hasta nuestros días, que con las poderosas prakriyas del vedanta advaita pueden mostrarnos la visión de los antiguos rishis y llevarnos a descubrir la verdad de brahman no dual.
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