Tathastu: aceptación incondicional

Aceptación incondicional e iluminación son como las dos caras de una moneda. Según las enseñanzas del vedanta advaita, el reconocimiento o la realización de tu verdadera divina naturaleza, atma, invariablemente conduce a la aceptación incondicional de todas las experiencias, incluso las dolorosas.

Tathastu es una Antigua expresión sánscrita formada por dos palabras, astu, “déjalo estar”, y tatha¸ “de esa manera”. Normalmente se traduce como “déjalo estar así”.

Tathastu se utiliza para indicar una aceptación incondicional de una situación particular. Por ejemplo, cuando el Rey Janaka fue informado de que su palacio estaba en llamas, simplemente dijo “tathastu”.  Aceptó la situación incondicionalmente porque el rey iluminado no tenía apego por su palacio o por ninguna otra cosa.

Según las enseñanzas del vedanta advaita, la aceptación incondicional de las muchas dificultades de la vida es la llave para la completa liberación del sufrimiento y es el resultado de la iluminación.

La aceptación incondicional es la habilidad de aceptar cualquier experiencia, no importa lo dolorosa, física o emocionalmente, que sea, pero sin ningún sentimiento de dolor o tristeza, sin sentirse perturbado o resentido, sin querer que la situación sea diferente de ninguna manera, en absoluto.

La aproximación del vedanta a la aceptación incondicional es doble. Primero, reconoce la inevitabilidad del dolor y la angustia; y, segundo, transforma radicalmente nuestra relación con nuestro cuerpo y mente cuando finalmente descubres que tú eres la siempre presente, consciencia inmutable; la consciencia que revela todo lo que ocurre en tu mente, como tus pensamientos y emociones.

Como pura consciencia, cualquier cosa que ocurra en tu mente no te afecta verdaderamente a ti, el testigo consciente u observador consciente, llamado sakshi.

Igual que la luz del sol no es afectada por nada sobre lo que brilla; de la misma manera, la así llamada luz de la consciencia revela tus pensamientos y emociones sin ser afectada por ellos de ninguna manera en absoluto.

Esta comprensión puede conducirte a un estado de aceptación incondicional, un estado de iluminación en el que permaneces completamente no afectado por el sufrimiento.

Un maravilloso ejemplo de aceptación incondicional se encuentra hacia el final de la gran épica, el Mahabharata. Después de que la sangrienta guerra entre los Kauravas y los Pandavas llegara a su fin, los cien hijos del rey Dhritarashtra y la Reina Gandhari permanecían muertos en el campo de batalla.

El rey pidió a Sri Krishna que fuera a consolar a Gandhari, que sostenía el cuerpo sin vida de su hijo mayor, Duryodhana, en sus brazos. Gandhari se encontraba superada por el dolor, y, falsamente, acusó a Sri Krishna de permitir, deliberadamente, que la guerra tuviera lugar cuando debería haberla impedido.

Su profunda angustia llevó a Gandhari a maldecir a Sri Krishna y a su clan entero para que fueran asesinados como sus hijos habían sido asesinados.

En respuesta a su maldición, Sri Krishna se dirigió a ella con ternura, sin ningún rastro de ira en su cara, diciendo: “Ciertamente, todos nosotros moriremos según nuestro propio karma”.

No sorprendentemente, Sri Krishna aceptó, incondicionalmente, la maldición de Gandhari.

00:00   Introducción

15:44   Canción: Tathastu

Vidhātā Shatkam (Tathāstu)  por Swami Tadatmananda

As springtime surrenders to summer and fall,
and sunsets are swallowed by night’s murky sprawl,
birth, death and old age – these none can forestall.
This world thus was fashioned by You. Tathāstu!

Como la primavera se rinde al verano y al otoño,
y el atardecer es devorado por la expansión oscura de la noche,
el nacimiento, la vejez y la muerte – ninguno puede evitarse.
Este mundo fue modelado así por ti. ¡Tathastu!

Our gains lead to losses, each loss to some gain,
successes and failures are certain as rain,
such karma we’re born with, no scope to complain.
This world thus was fashioned by You. Tathāstu!

Nuestras ganancias conducen a pérdidas, cada pérdida a alguna ganancia,
los éxitos y fracasos son ciertos como la lluvia,
tal es el karma con el que nacimos, no hay lugar para la queja.
Este mundo fue modelado así por ti. ¡Tathastu!

While treading the true path of dharma we stray,
Immersed in deep quagmires of discord we play,
Then weary and soiled, regaining our way.
This world thus was fashioned by You. Tathāstu!

Mientras recorremos el correcto sendero del dharma, nos desviamos,
inmersos en profundos lodazales de discordia jugamos,
luego, cansados y sucios, retomamos nuestro camino.
Este mundo fue modelado así por ti. ¡Tathastu!

One hungry for triumph who suffers defeat,
renounces the world with despondent deceit,
but cravings return and again he competes.
This world thus was fashioned by You. Tathāstu!

El hambriento de triunfo que sufre una derrota,
renuncia al mundo con desalentada decepción,
pero los anhelos regresan y de nuevo compite.
Este mundo fue modelado así por ti. ¡Tathastu!

All born with avidyā can feel kāma’s roar,
such kāma breeds karma and phala to store,
which leads to rebirth with avidyā once more.
This world thus was fashioned by You. Tathāstu!

Todos los nacidos con avidya pueden sentir el rugido de kama,
tal kama alimenta karma y phala almacena,
lo que conduce al renacimiento con avidya una vez más.
Este mundo fue modelado así por ti. ¡Tathastu!

Reborn as a beggar, a king, or a toad,
we strive for contentment and shoulder our load,
‘Till merging with brahman, the highest abode.
This world thus was fashioned by You. Tathāstu!

Renaces como un mendigo, un rey o un sapo,
luchamos por el contento y soportamos nuestra carga,
hasta la fusión con brahman, la más elevada morada.
Este mundo fue modelado así por ti. ¡Tathastu!

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