Brahman y el mundo. Indagación hacia afuera

Vamos a comenzar la indagación de la palabra TAT, de Ishvara como el creador, sostenedor y destructor del cosmos. Para ello necesitamos realizar una indagación en los distintos niveles de realidad, que posteriormente se analizarán en más profundidad.

Satyam es lo absoluta e incondicionalmente real. Tuccha sería lo absolutamente no real y mithya lo que tiene una existencia dependiente.

Satyam es aquello que existe independientemente de cualquier cosa, como opuesto a mithya que es aquello que existe dependiendo de otra cosa.

Y volvemos a la metáfora del cuenco de arcilla. ¿Puede existir la arcilla sin el cuenco? Por supuesto. ¿Puede existir el cuenco sin la arcilla? No, su existencia depende de la arcilla. Si el cuenco pesa un kilo, ¿cuánto de ese kilo corresponde a la arcilla y cuánto al cuenco? ¿el cuenco aporta algo al peso?

No, simplemente, el cuenco es una forma de arcilla, no es una cosa adicional, sino que es una forma de una cosa ya existente.

Una forma y un nombre, nama-rupa. ¿Qué clase de existencia tiene nama-rupa? Tiene una existencia condicionada a la existencia de la arcilla. Por lo tanto, es mithya.  

Con esta herramienta lógica vamos a realizar nuestra indagación sobre qué es el mundo, tomando un ejemplo. Una tela está hecha de hilos, hebras, por lo tanto, son nama-rupa. Los hilos son el adhisthana, la realidad subyacente debido a la cual la tela existe.

 Pero si ponemos el hilo en un microscopio, vemos que está hecho de fibras de algodón, por lo que también sería nama-rupa, y las células de algodón el adhisthana.

  Pero, las células están, a su vez, hechas de protones y los protones de quarks… hasta ahora la partícula más pequeña que la ciencia ha logrado identificar.

A través de este análisis estamos buscando satyam, lo que existe independientemente de cualquier cosa, y sólo hemos encontrado mithya, nombre y forma, lo que podría llevarnos a la conclusión de que no hay satyam, de que sólo hay mithya.

 Que es la conclusión a la que llegan los budistas; niegan la existencia de una realidad subyacente debido a la cual todo existe.

Y es ahí donde está el problema, porque ningún nama-rupa puede existir sin un adhisthana, sin una realidad subyacente.

 Mithya no puede existir sin un satyam.  Por lo tanto, el universo entero puede ser descompuesto y descompuesto en infinitas capas de nama-rupa, pero esas infinitas capas no pueden existir sin una realidad subyacente, un adhisthana, que no es accesible a través de la indagación científica.

Porque, el objetivo de la ciencia es lo observable, y lo observable es nama-rupa.  La ciencia nunca podrá penetrar en esta realidad subyacente,

Por lo que, en nuestra búsqueda debemos continuar con nuestra indagación por otros medios, volviendo nuestra atención hacia las escrituras.

Las escrituras contienen las revelaciones de los antiguos rishis. El significado de la palabra rishi es el que ve, el que entiende lo que ningún otro puede ver o entender. Fueron personas absolutamente bendecidas que nos transmitieron esas verdades a través de los Vedas, especialmente en los Upanishads.

En el Chandogya Upanishad, un padre, Uddlaka va a enseñarle a su hijo Svetaketu, quien regresa a casa después de estudiar doce años en un gurukulam “aquello que, una vez comprendido, todo lo demás es comprendido”. Igual que conociendo la arcilla, todos los cuencos son conocidos.

Tras el desencuentro inicial, Uddlaka representará el papel del gurú y comienza un diálogo entre padre e hijo que finaliza con la mahavakya “Tat tvam asi”, tú eres eso.

Comienza su enseñanza con una de las más profundas aseveraciones encontradas en las escrituras.

En el comienzo, antes de que el universo existiera, cuando no había nombre y forma, cuando no había universo, lo que existía era sat, que literalmente significa verdad, aunque en este contexto significa realidad, y acaba siendo una palabra para designar a brahman, el término vedántico del adhisthana de todo lo existente.

Así como la arcilla es la realidad debido a la cual todos los cuencos existen, brahman es la realidad debido a la cual el universo existe.

 El cuenco es nama-rupa,  nombre y forma, y por lo tanto mithya; de la misma manera, este universo  es nama-rupa y, por lo tanto, mithya.

Esto nos obliga a tener que comprender clara y separadamente las dos perspectivas de la realidad, satyam y mithya. Una categoría de realidad absoluta, y una categoría de realidad empírica o apariencia.

 Son realidades paralelas. Una no niega a la otra.

Si pregunto ¿esto es arcilla o un cuenco? La respuesta es depende.  Si hablas desde un nivel de realidad absoluta, es sólo arcilla, no hay cuenco en absoluto. Por otro lado, desde el nivel de la realidad empírica, si quieres beber agua, la arcilla no es útil, necesitas un cuenco.

El agua es empírica, mithya y para un agua-mithya necesitamos un cuenco­-mithya.

Saber más:

volver