The Self abides in all beings
sarva-bhutastham atmanam
and in the Self all beings abide.
sarva-bhutani catmani
Fixed in meditation, one sees
iksate yoga-yuktatma
all beings as the same.
sarvatra sama-darsanah (6.29)
El ser habita en todos los seres
y en el Ser todos los seres habitan.
Fijo en la meditación, uno ve
a todos los seres como lo mismo.
Sri Krishna comienza a describir las consecuencias de ese reconocimiento de que la realidad debido a la cual tú existes es la misma realidad debido a la cual el universo existe.
Describe al meditador como uno cuya mente está unida, comprometida en la meditación, que iksate, literalmente, ve, en el sentido de que reconoce, descubre sarva-bhutastham atmanam¸ el verdadero ser que habita en todos los seres. Descubre que la consciencia, que es su verdadera naturaleza, no está atrapada dentro del cuerpo; la consciencia que habita dentro de ti es, de hecho, sin fronteras, sin límites, y, por lo tanto, omnipresente.
Una omnipresente consciencia, atma, que se manifiesta o refleja en donde haya un ser sintiente. Esta omnipresente consciencia se manifiesta dentro de mí, dentro de ti, se manifiesta en cada uno de los seres vivos sintientes.
Así, parafraseando, uno que ve a atma en todos los seres y ve a todos los seres en atma. ¿Cómo puedes ver a todos los seres en atma? Hay dos formas; una es que atma es la consciencia omnipresente y, por lo tanto, todo lo que existe está dentro de esa omnipresente consciencia.
Pero aquí, el contexto es más profundo. A lo que Sri Krishna se está refiriendo aquí, cuando dice atmani, no es a la consciencia individual, se está refiriendo a brahman. Uno que ve a todos los seres en brahman, es reconocer a brahman como la realidad subyacente debido a la cual todo existe. Es como ver un cuenco en la arcilla. Puedes ver un cuenco, puedes ver cien cuencos en la arcilla.
No hay dos realidades diferentes. Atma es brahman, una misma realidad desde dos perspectivas diferentes. Desde la perspectiva del universo, la realidad subyacente que llamamos brahman; desde la perspectiva del individuo, la realidad subyacente que llamamos atma. Es la misma realidad.
Y lo resume en la última línea sarvatra sama-darsanah, aquel que ve todas las cosas como lo mismo. Reconocer que hay una realidad manifestada como el universo entero y que es la misma realidad manifestada como tú y como yo. Desde ese elevado punto de vista, sólo hay una realidad. Si miras dentro de ti, puedes ver esa única realidad; si miras hacia afuera y aprecias la verdad de esa única realidad, eso es sama-darsanah, ver la mismidad.
He sees Me everywhere
yo mam pasyati sarvatra
and sees everything in Me.
sarvam ca mayi pasyati
From him I am never absent,
tasyaham na pranasyami
nor is he ever absent from Me.
sa ca me na pranasyati (6.30)
Me ve en todas partes
Y ve todo en mí.
De él nunca estoy ausente,
Ni él está nunca ausente de mí.
La primera parte del verso da un sentido a lo que es estar iluminado. Sri Krishna describe cómo es estar iluminado como uno que me ve a mí en todas partes y todo lo ve en mí.
Hay que entender que cuando Sri Krishna dice en mí, no se está refiriendo a sí mismo como el auriga de Arjuna, ni a él como un avatar de Lord Vishnu, sino que se está refiriendo a él como brahman. ¿Cómo puede Sri Krishna referirse a él como brahman? porque Sri Krishna está iluminado, y una persona iluminada es la que conoce que su verdadera naturaleza es brahman. Como dice la mahavakya, aham brahmasmi, yo soy brahman.
Sri Krishna conoce que él es brahman, y desde esa perspectiva, dice que la persona iluminada lo ve a él en todas partes; no a Sri Krishna como individuo, ve a brahman en todas partes. Como recoge el Chandogya Upanishad, sarva kalvidam brahma, todo esto no es más que brahman. Si la persona iluminada mira dentro de sí misma no ve nada más que brahman, en todas las cosas ve a brahman, significando que todo existe debido a una realidad subyacente llamada brahman.
No significa que la persona iluminada pierda contacto con la realidad. En la metáfora del cuenco y la arcilla, la persona iluminada sólo ve la arcilla, pero percibe el cuenco, con el conocimiento que no es nada más que arcilla. Son perspectivas diferentes.

Desde una perspectiva relacional, transaccional, esto es un cuenco, pero desde una perspectiva fundamental, no hay cuenco, en absoluto, sólo hay arcilla.
El cuenco no es una cosa, es un concepto, un nombre y una forma, nama-rupa. Este objeto son 200 gramos de arcilla. ¿Cuánto peso le añade el cuenco a esos 200 gramos?
La “cuenquidad” no añade nada a la arcilla. Realmente hablando, no es más que arcilla.
Estas dos perspectivas no se niegan la una a la otra, pertenecen a diferentes niveles de realidad.
Para ese iluminado meditador, yo nunca estoy ausente, ni él está ausente de mí, finaliza Sri Krishna, continuando con la idea de que sólo existe brahman.
He worships Me in all beings,
sarva-bhutasthitam yo mam
being established in oneness.
bhajaty ekatvam asthitah
In all situations,
sarvatha vartamano ‘pi
that yogi abides in Me.
sa yogi mayi vartate (6.31)
Me adora en todos los seres,
estando establecido en la unicidad.
En todas las situaciones
Este yogui habita en mí.
Uno que me adora en todos los seres, que está establecido en la unicidad de la existencia. Sarva-bhutasthitam¸ que me adora en todos los seres. Una palabra realmente importante, porque aborda un problema común.
Muchas personas piadosas adoran a Dios en diferentes formas, en el altar, en sus oraciones, etc. pero aquí Sri Krishna está señalando que él está presente no sólo en el altar sino en cada uno de los seres. Se puede ver la hipocresía de quien adora a Sri Krishna en una forma en el altar y es, a la vez, incapaz de apreciar la presencia de Sri Krishna en cualquier ser humano.
Antes de adorar a una deidad en piedra en un altar, hay que hacer un ritual llamado prana pratistha, como parte de los rituales de consagración del templo. Es decir, hay que invocar la presencia de Sri Krishna en esa forma en piedra. Y hasta que no se ha hecho este ritual, no se puede adorar. Por otro lado, desde el momento del nacimiento, todos los seres humanos, todos los seres vivientes, son divinos, no tienes que hacer prana pratistha, invocar la presencia de Dios, en un ser viviente. Ese ser viviente es divino desde el nacimiento.
Por esto, los seres humanos son una mejor manifestación de Sri Krishna que una forma de piedra en un altar, que es una maravillosa forma de adoración. Pero es crucial evitar esa particular forma de hipocresía de dirigir nuestra adoración hacia las deidades de los altares y perder de vista el hecho de que cada ser humano, cada ser vivo, es una manifestación de la deidad. ¿Por qué no tratar a cada ser humano, a cada ser vivo, con el mismo amor y respeto con el que puedes tratar a la deidad en el altar?
Así, dice Sri Krishna, uno que me adora en todos los seres vivos, que está establecido en la unicidad, incluso cuando está comprometido en todas las actividades mundanas, no pierde de vista la divinidad de la persona con la que está tratando, sarvatha en todas las situaciones en las que está envuelto, nunca pierde la visión de esa verdad. La verdad de la divinidad fundamental de cada ser. Ese habilidoso meditador mayi vartate habita en mí, dice Sri Krishna poéticamente.
Like he sees the Self himself,
atmaupamyena sarvatra
he sees the same in others, O Arjuna.
samam pasyati yo ‘rjuna
In happiness and sorrow,
sukham va yadi va duhkham
he is the best of yogis
Sa yogi paramo matah (6.32)
Como ve el ser en sí mismo,
ve lo mismo en los demás, ¡Oh,Arjuna¡
En la felicidad y la tristeza
es el mejor de los yoguis.
¡Oh, Arjuna!, aquel que ve, en el sentido de entender, samam, lo mismo, la misma subyacente divina realidad debido a la cual todo existe, en todas partes. Esto realmente describe a un meditador iluminado, que cierra sus ojos y descubre la divinidad dentro de sí, y, cuando la meditación ha finalizado, abre los ojos y ve la misma divinidad, sarvatra¸ en todas partes.
Y hay un poco de advertencia aquí. Sakham va vadi va duhkham, aunque lo que vea fuera y dentro sea sukham, produzca felicidad o duhkham sufrimiento. Puedes mirar dentro y estar deprimido o con un gran dolor físico, pero la depresión es una condición de tu mente, el dolor físico pertenece a tu cuerpo. Tu verdadera naturaleza como sat-cit-ananda atma, como consciencia ilimitada es completamente no afectada por la depresión en tu mente, completamente no afectada por el dolor en tu cuerpo. Cuando miras dentro, encuentres felicidad o dolor, no hay ninguna diferencia. De forma similar, cuando miras fuera, puedes ver algo maravilloso o algo horrible, no hay ninguna diferencia.
Es importante aplicar esto también a las personas. Tenemos la tendencia a incluir a las personas en dos categorías, gente que me gusta y gente que no me gusta. Ambas son manifestaciones de la misma divinidad. Cuando puedes apreciar la misma divinidad en un miembro querido de tu familia y en alguien que te ha lastimado, cuando reconoces la idéntica divinidad, ese yogui sa paramo matah es considerado el mejor.
Uno que puede ver la misma divinidad dentro que fuera y que puede ver la misma divinidad incondicionalmente, en la presencia del dolor y el sufrimiento. Esa persona es considerada el más elevado de los yoguis.
Esta perspectiva nos reta a cambiar la forma en que pensamos, nos desafía a ir más allá. Podríamos tener emociones negativas hacia otras personas, pero esta enseñanza nos desafía a superar esas emociones negativas hasta el punto de que puedas reconocer en esa persona que te ha herido, que ha abusado de ti, la misma manifestación de lo divino.