(Sutras 46-50)
Kastarati kastarati mayam? Yaha sangam tyajati, yo mahanubhavam sevate, nirmamo bhavati (Sutra 46)
Who crosses, who crosses the maya? He who gives up attachment, he who resorts to a great soul, becomes free from the sense of “mine-ness” (sense of possession).
¿Quién cruza, quién cruza maya? El que abandona el apego, el que recurre a una gran alma, se libera del sentido de “mí-idad” (sentido de posesión).
El que cruza maya se refiere al que consigue la liberación de la lucha de la vida y el sufrimiento. Este sutra, pues, describe los tres pasos necesarios para alcanzar ese objetivo. Esos tres pasos, de hecho, incluyen todo lo necesario para alcanzar ese objetivo, y si es plenamente comprendido, cubre toda la enseñanza necesaria para el viaje espiritual de una persona.
En primer lugar, uno necesita abandonar el apego. Es bastante obvio que, si uno está apegado a los objetos mundanos, dará poco valor al crecimiento espiritual. A través del curso de una vida y sus varias etapas, uno desarrolla apegos a los objetos mundanos. Los objetos de apego continuamente cambian con el tiempo mientras vamos creciendo. Cualquier cosa que hacemos en la vida, lo que sea a lo que estemos apegados, refleja nuestros valores.
Un niño da valor a sus padres y cuando crece, su apego, continuamente, cambia; de los padres a los amigos, a la profesión, a su propia familia, etc. Lo que era de valor ayer, deja de ser valioso hoy. El sabio Narada nos dice que tenemos que abandonar esos apegos.
Pero ¿Cómo va uno a abandonar los apegos? No sirve de nada si, simplemente, te dicen “abandona tus apegos”. La respuesta es que tú abandonas los apegos por los objetos mundanos cultivando un valor por el crecimiento espiritual. Es el mismo principio que abandonar el apego en la niñez por los juguetes y desarrollar apegos por nuevos “juguetes” cuando creces.
Por otro lado, abandonar el apego no es posible porque significa abandonar los deseos y eso no está bajo el control de nuestra voluntad. Uno no puede permanecer en las frías aguas del Ganges, tomar los votos del sannyasa y esperar que los deseos se diluyan. Abandonar los deseos requiere un cambio de un sistema de valores a otro.
Hay una interesante metáfora en un texto de Shankaracharya que ilustra este punto. Cuando un gusano está posado en una brizna de hierba y quiere abandonar esa brizna y pasar a otra, no salta de una a otra, no puede. Por el contrario, se desliza hasta la punta de la brizna de hierba lo que hace que ésta se doble y se ponga en contacto con la siguiente brizna; y entonces se desliza a esa otra brizna.
De forma similar, uno hace un cambio de las actividades mundanas a las actividades espirituales. El apego al crecimiento espiritual te ayuda a abandonar los apegos mundanos.
El segundo paso descrito en este sutra es recurrir a una gran persona, una persona de sabiduría. Significa conseguir ayuda de un gurú que pueda guiarte.
Si uno pregunta: “¿Es posible alcanzar la iluminación por mí mismo?” La respuesta es quizás sí. Pero es necesario ser práctico y no un maniático sobre hacerlo todo por ti mismo. Si un mecánico puede arreglar tu coche, déjale hacerlo. Pero ¿esto es realmente necesario? Aprender de nuestros propios errores está bien, pero podemos aprender de los errores de los demás también. Después de todo ¡El que comete más errores no es el que aprende más!
El tercer paso del sutra, nirmama¸ es conseguir la liberación del sentido de posesión. Tú posees un enorme montón de cosas en tu vida que te llenan con un sentimiento de “Mi-dad” mi coche, mi casa, mi familia, etc.
Para alcanzar ese nirmama, incluso si abandonas todas esas posesiones todavía permaneces con “mi-dad”. Porque todavía permaneces con “mi cuerpo”, “mi mente”, “mi intelecto”.
Cada cosa que posees es una fuente de placer, y al mismo tiempo, una fuente de sufrimiento. Una bonita casa normalmente es un placer, pero es un dolor cuando la instalación de gas se rompe un día de invierno. Lo mismo ocurre con tu cuerpo y tu mente. No puedes despojarte de todas las posesiones. La única forma de hacerlo es destruir ese sentimiento de “yo”.
Y esto es lo que distingue a una persona iluminada; seguro que, externamente, dirá «mi coche», «mi familia», etc., pero ha abandonado el sentido del «yo» llamado ahamkara en sánscrito, y que, literalmente, significa “yo-hacedor”. Este “yo” es un “falso yo”; es «el hacedor», el que ejercita el libre albedrío y crea un sentido de individualidad.
El “yo» real es sat-cit-ananda atma; no creado, ilimitado, por el que todos los eventos mentales (pensamientos, percepciones, emociones) son conocidos.
Pero, normalmente, nos identificamos con el falso «yo”; el falso «yo”, que da la ilusión de que yo soy un cuerpo, yo soy la mente y yo soy el hacedor. Cuerpo, mente y el sentido de ser el hacedor, todos te pertenecen a ti, igual que te pertenece tu coche. El falso «yo” se debe al poder de maya, que oculta el conocimiento de nuestra verdadera naturaleza y superpone una falsa identidad sobre lo que somos.
Es interesante ver cómo este sutra cubre el viaje espiritual completo en tres pasos:
- Sangam tyajati – Liberarte del apego por los objetos mundanos desarrollando un valor por el crecimiento espiritual.
- Mahanubhavam sevate – Buscar la guía de un maestro espiritual.
- Nirmano bhavati – Destruir el sentido de “mi-dad”, es decir, el falso «yo”.
Así, el primer paso es comenzar el viaje; el segundo paso, el propio viaje, y el tercero, alcanzar el objetivo destruyendo el falso «yo”. Este último paso, es decir, la destrucción del ahamkara o ego, es la verdadera rendición que se mencionó anteriormente en el texto para alcanzar el objetivo de para-bhakti.
Es útil comparar los objetivos de bhakti, del vedanta advaita y del yoga darshana, del sabio Patanjali, y darse cuente de que las tres búsquedas conducen al mismo fin.
| Actividad | Sadhana (práctica) | Sadhya (objetivo) |
| vedanta advaita | jñana (conocimiento) | ahamkara nasha (deshacerse del ego) |
| yoga darshana | Meditación para alcanzar samadhi (para-vairagya) | kaivalya |
| bhakti | anuraga (amor) | para-bhakti |
Según el Vedanta, el problema es la ignorancia, que causa el sufrimiento. La ignorancia es el no reconocimiento de tu verdadero ser, que es ilimitado, al que no le falta nada y es completamente libre del sufrimiento. Por lo tanto, si el problema es la ignorancia, la única solución es el conocimiento. Ese conocimiento vedántico (brahma vidya) no es el que te permite obtener algo, sino que te permite deshacerte de la ignorancia. Tú ya eres aquello en lo que quieres convertirte; no hay nada que obtener, como tal.
Alcanzar el estado de para-vairagya a través de la búsqueda del yoga es alcanzar ese nivel de samadhi donde tú, no sólo tienes desapasionamiento por tu cuerpo y tu mente, sino el desapasionamiento por el falso «yo”, que comentamos anteriormente. Aquí, el objetivo es kaivalya, que significa la condición de ser “sólo”; está sólo el verdadero tú y nada más. El verdadero tú, que es sat-cit-ananda atma.
En bhakti, el amor es la sadhana, el medio, para alcanzar el objetivo de para-bhakti. Psicológicamente hablando, el amor entre dos personas se produce cuando las fronteras de sus egos individuales se hacen imprecisas; cuando sienten que se funden el uno con el otro.
Cuando el mismo sentimiento de fusión del ego ocurre en la relación con Dios a través de bhakti, te sientes íntimamente relacionado con el Dios del cosmos. Cuando este amor es cultivado a lo largo del tiempo, las fronteras entre tú y Dios se hacen más y más difusas hasta que finalmente no son distinguibles y estás completamente no separado de Dios.
En ese estadio, no puede haber un “falso yo”. Y esto es lo que define la rendición que conduce a para-bhakti. El “falso yo” te hace sentir separado y la rendición de ese “yo” revela lo que ya está ahí, es decir, una completa no separación. Bhakti marga es un camino estrecho. En la medida en que el “falso yo” esté ausente de este camino, en esa medida ¡Bhagavan está allí!
El siguiente par de sutras están auto comentados en el sutra 46.
Prerrequisitos del aspirante
Yo vivikta-sthanam sevate, yo lokabandham unmulayati nistraigunyo bhavati, yogakshemam tyajati (sutra 47)
One who resorts to a lonely and a quiet place, roots out his attachment and gains freedom from the three gunas, and gives up acquiring and preserving.
Uno que recurre a un lugar tranquilo y solitario, se deshace de su apego y obtiene la liberación de las tres gunas, y abandona adquirir y preservar.
Éste y los siguientes dos sutras enumeran los prerrequisitos de un aspirante de crecimiento espiritual.
- Un aspirante es uno que busca un lugar tranquilo para la contemplación. Un lugar tranquilo no tiene que ser una cueva en los Himalayas; puede ser una habitación para puja en casa o un templo. La quietud es un estado mental.
- Luego, el aspirante debe deshacerse de su apego por las actividades mundanas. Deshacerse del apego es como quitar las malas hierbas de raíz para impedir que vuelvan a salir. El apego puede ser, de forma similar, desenraizado sólo deshaciéndose de la causa raíz, ese “falso yo”.
- Otro prerrequisito es la liberación de las tres cualidades del cuerpo y la mente, llamadas tamas, rajas y sattva. Y esa liberación llega con el reconocimiento de que yo no soy este cuerpo y esta mente.
- Es necesario que el aspirante abandone la acumulación y preservación de objetos mundanos.
Yaha karmaphalam tyajati, karmani sannyasyati, tato nirdvindvo bhavati (sutra 48)
One who gives up fruits of actions, one who renounces actions and thereby becomes free from pairs.
Uno que abandona los frutos de la acción, que renuncia a las acciones y por lo tanto se libera de los pares.
Continúa enumerando las cualidades de un aspirante, que son:
- Uno que abandona karma phala (los frutos de la acción) que resulta del deseo conducente a la acción.
- Uno que abandona los rituales védicos dirigidos a alcanzar objetivos mundanos.
El objetivo infinito del crecimiento espiritual (moksha) no puede ser alcanzado a través de un finito número de karmas y de sus phalas. Pero podemos hacer finitos karmas para eliminar la finita ignorancia, que nos permitirá ver el verdadero ser que ya somos.
Habiendo hecho eso, tú, así, te haces libre de dvandva (el par) de lo que me gusta y no me gusta.
Vedanapi sannyasyati;kevalam-avichhinna-anuragam labhate (sutra 49)
Who gives up even the Vedas; attains the only unbroken love.
Que abandona incluso los Vedas; alcanza el único irrompible amor.
Los Vedas aquí implican la porción mayor de los Vedas que tratan de los rituales (karma kanda). Una porción menor de los Vedas son los Upanishads, que tratan de la filosofía advaita, comúnmente referida como vedanta.
El prerrequisito final es abandonar los rituales para conseguir objetivos mundanos.
Desde el Sutra 46 hasta la primera mitad del Sutra 49, Narada ha descrito lo que son los prerrequisitos para ser un aspirante cualificado como “cruzar maya”, lo que significa, logar el objetivo final de para-bhakti. Igual que en otras búsquedas, es necesario hacer un esfuerzo, lo mismo es cierto para cultivar bhakti; lleva tiempo, esfuerzo, y una adecuada guía. ¡No es un misterio! Esos esfuerzos son los que te cualifican para alcanzar el objetivo espiritual.
La segunda parte de este Sutra y el siguiente, describe lo que uno logra como resultado de todos los esfuerzos. Narada dice que lo que uno logra es “un amor ininterrumpido”, y ¡sólo eso! ¡nada más que eso!
Este ininterrumpido o no-intermitente amor no es como un amor convencional extremadamente intenso. El amor convencional, no importa lo intenso que sea, es todavía una emoción. Y una emoción no puede ser ininterrumpida. Las emociones van y vienen. Incluso la felicidad va y viene, como debe ser; tú no puedes estar sonriendo todo el tiempo. Sería interpretado como un comportamiento aberrante si durante una tragedia mantuvieras una sonrisa permanente.
Bhakti no puede ser una emoción, si tiene que ser ininterrumpida. Para comprender exactamente lo ininterrumpido que bhakti es, tenemos que volver al análisis anterior del amor como tres estados totalmente diferentes: kama (atracción física), prema (amor romántico), y bhakti. Aunque, difícil de definir, el amor implica dos entidades que se unen y están juntas; así el amor puede ser descrito como lo que une a dos. En el caso de kama, el amor basado en la atracción física, o la lujuria, es de dos cuerpos que están unidos. En el amor romántico son los corazones y las mentes de dos amantes que están unidos.
¿Qué ocurre con bhakti, que está dirigido sólo a Dios, uniendo al devoto con Dios? Aunque antes de contestar esta pregunta, es interesante señalar la ironía de plantear la cuestión misma, porque desde una perspectiva vedántica, nosotros ya somos uno con Dios.
No obstante, podemos comprender cómo estamos unidos con Bhagavan a tres niveles separados. Si consideramos a Bhagavan como virata purusha, la persona cósmica, entonces Dios es la creación entera, incluyendo el universo entero y todas las realidades físicas. Desde ese punto de vista, el cuerpo de Bhagavan es la creación al completo, y por eso nuestro cuerpo no puede sino ser parte de Bhagavan y estar unido a él. La mente de Dios puede ser percibida como la inmensa inteligencia de la naturaleza y las leyes naturales. Todas las cosas de la naturaleza están llenas de inteligencia, hasta un grano de arena.
Las fuerzas precisas que sostienen a los electrones y protones de polaridad opuesta juntos en un átomo son las mismas en un grano de arena como en cualquier otra sustancia en el mundo. Esa inteligencia es la inteligencia de Dios y ésa es su mente. ¿Cómo puede nuestra mente, siendo parte de esa inteligencia, estar separada de la mente de Dios? ¡No hay separación!
Al nivel de la consciencia también, estamos completamente no separados de Dios. Nuestra consciencia, por la cual conocemos todos nuestros eventos mentales (percepciones, pensamientos y emociones) es atma, que es sat-cit-ananda, no nacida o no creada consciencia que es ilimitada y a la que no falta nada. Esa es nuestra naturaleza fundamental. La consciencia de Bhagavan es paramatma o consciencia universal.
Atma, siendo ilimitada debe estar unida con esta naturaleza universal (paramatma), como la ola está unida al océano. La naturaleza esencial de la ola es agua, la misma agua que hace al océano; no hay separación entre el agua-ola y el agua-océano.
La metáfora del agua-ola también ejemplifica la unidad física entre el devoto y Dios. El cuerpo es nacido de elementos físicos, que son creación de Ishvara, sostenidos por elementos y que retornan a los mismos elementos; igual que la ola nace del océano, es sostenida por el océano y se funde en el océano.
Con esta comprensión de la no separación del cuerpo, mente y consciencia de Dios, podemos ver que el objetivo de para-bhakti no puede ser algo que alcanzaremos, porque ¡ya estamos allí! Lo que se necesita es el reconocimiento de que tú eres no separado. Somos como un niño que siente que está separado de su madre y la busca a su alrededor, excepto en el par de pasos junto a él, donde su madre está, ahí, de pie; Él nunca ha estado separado de su madre.
Una vez que reconoces la no separación de Dios, este reconocimiento permanece contigo; no es algo que va y viene. Es como el reconocimiento de ti mismo como un ser humano, que no va y viene; tú siempre conoces esto. Uno, que ha reconocido la no separación, es una persona iluminada, uno que se regocija en un amor ininterrumpido. Éste es el amor que Narada señala en este Sutra como avicchinna-anuraga.
Él cruza maya
Sa tarati sa tarati, sa lokanstarayati (sutra 50)
He crosses, he crosses (and) he makes other people cross.
Él cruza, él cruza (y) hace a otras personas cruzar.
La frase “él cruza” se repite dos veces por énfasis. Se refiere a cruzar maya¸ que Narada menciona en el sutra 46. Habiendo cruzado maya, Narada dice que un segundo resultado será que esa persona conducirá a otras a cruzar la misma maya; el primer resultado es un ininterrumpido amor señalado en el sutra 49.
Esta persona es una persona iluminada que ha descubierto lo que otros aspirantes espirituales quieren descubrir. Lo que ha descubierto es algo sin fronteras, inmenso y completo. Algo que cuanto más compartes más tienes para compartir. Generalmente, lo que podemos dar es sólo limitado, mientras un gurú ha descubierto algo ilimitado que puede dar sin ningún límite. Él ve a otros que están buscando esto. Es natural que él lo comparta con otros. De hecho, para un gurú es una necesidad práctica.
La vida espiritual es un viaje, en mucho comparable a un yatra o peregrinación. Para un yatra tú vas a algún lugar sagrado que generalmente está bastante remoto y con frecuencia no es fácil de llegar, en interés de la darshana de Bhagavan en ese lugar sagrado.
Swamiji recordó una bonita experiencia suya. Había ido a Kedarnath, en los Himalayas, en la India, en cuatro ocasiones separadas y había ido creciendo su amor por ese lugar sagrado. Disfrutaba mucho esos viajes, ascendiendo por los largos senderos de las laderas de la montaña hasta alcanzar el tempo de Shiva en lo alto para la darshana del shiva linga.
Fue una muy profunda experiencia para él cuando se dio cuenta, en uno de sus viajes, del simbolismo de toda la montaña como el shiva linga. El linga en el templo es sólo la punta de la montaña con una base de diez pies de alto por treinta de ancho, sobre el que el templo fue construido. Así, ¿dónde acaba el linga y comienza la montaña?
Para él fue una revelación del hecho de que el Señor está presente no sólo en el templo en lo alto de la montaña, sino en todas partes donde miras. Simbólicamente, el templo representa tu cuerpo y tu mente, y cuando entras dentro del templo simboliza mirar dentro de ti en meditación. Dios está dentro de ti y en todas partes, no sólo en el templo.
Se quedó sorprendido con el reconocimiento de que en realidad la montaña entera ¡era una lingam! Esta perspectiva fue una viva comprensión para él de que Dios impregna de la misma manera todo el mundo. ¡Todo es Dios!
Independientemente, disfrutó tanto el viaje que a pesar de ese reconocimiento volvió ¡tres veces más a Kedarnath!
Así, uno que ha cruzado maya, uno que ha alcanzado el objetivo de para-bhakti y reconocido la naturaleza del verdadero ser ayudará a otros a descubrir la misma verdad.
