Bhaktas por encima de la casta y el credo

(sutras 72-73)

Nasti teshu jati-vidya-rupa-kula-dhana-kriya-adi-bhedaha (sutra 72)
Among them, there is no distinction based on caste, education, appearance, family, wealth, profession, etc.
Entre ellos, no hay distinción basada en la casta, la educación, la apariencia, la familia, la riqueza, la profesión, etc.

Entre estos santos – tanmaya – no hay discriminación contra nadie basada en factores como los mencionados en el sutra. Éste es el significado convencional. Otro significado es que las personas que son santas pueden tener cualquier cuerpo sin tener en cuenta esos mismos factores, es decir, la casta, la educación, la apariencia, etc.

Vamos a ver cada uno de esos factores desde ambas perspectivas.

La casta o jati: Cada uno es una forma de Dios y cada uno es divino sin importar su casta. Aunque la casta no es un factor tan importante en el mundo moderno, todavía existe discriminación basada en la raza y la etnia. Una persona santa está desprovista de tal discriminación.

La educación o vidya: A veces tenemos una tendencia a juzgar a las personas porque no tienen un nivel de educación elevado. Si alguien no tiene, por ejemplo, la fluidez para hablar inglés adecuadamente, somos propensos a juzgarlos como siendo inferiores, de alguna manera, sólo porque no han tenido el beneficio de una educación como hemos tenido nosotros. La educación no hace a nadie mejor persona que a una persona no educada. Un sadhu no hará esto.

La apariencia o rupa:  La gente también forma sus opiniones basándose en la apariencia de otros, como si alguien cuya apariencia no es buena fuera inferior. Cuando vemos a alguien que está, significativamente, desfigurado debido a un infortunado accidente, con el fuego, etc., tendemos a sentirnos a disgusto. Esa persona ha tenido un tremendo sufrimiento y deberíamos, por el contrario, sentir compasión.

La familia o kula de procedencia: “Si tú eres de buena familia eres OK” – este tipo de actitud discrimina entre las familias que se consideran “clase alta” versus “clase baja”; es particularmente cierto en la India, aunque existe también, hasta un cierto punto, en USA y en otras partes del mundo. Un sadhu no discriminará por esto.

La riqueza o dhana: Cuando vemos a alguien que no tiene mucho dinero, hacemos nuestro propio juicio. Concluimos que esa persona no es laboriosa, que es vaga o no está motivada. Incluso si esa persona lo es, y no es ambiciosa, ¿quiénes somos para juzgar? Una persona sabia no discrimina basándose en la riqueza.

La profesión o kriya: la gente tiende a pensar de los científicos, doctores e ingenieros como personas de clase alta y otras profesiones como carniceros, curtidores de cuero (particularmente en la India) y basureros como de clase baja. De nuevo, no hay necesidad de tal discriminación; la gente en cualquier profesión puede tener un elevado pensamiento.

Otra interpretación del sutra mencionado arriba puede verse, también, muy claramente. De hecho, no es inusual ver dos significados en muchos versos en las escrituras, como el Bhagavad Gita, etc. Por consiguiente, en relación a la casta, el santo puede venir de una familia y no sólo de una familia de brahmanes- podría ser de cualquier varna¸ incluyendo sudras, trabajadores,  o incluso sin casta. Puede haber nacido en cualquier lugar del mundo, no sólo en la India, o sólo en la tradición hindú.

De forma similar, no hay ninguna regla que diga que tengan que tener una educación. Incluso un tonto puede ser un santo; Swamiji cuenta deliciosas historias de un inquieto santo, Manda Baba que ilustra un santo de este tipo. Uno puede ser educado e inteligente y, sin embargo, ser un raksasa, como Ravana.

Lo mismo es cierto con relación a la riqueza; los santos no tienen que proceder de familias pobre o ricas, – podrían ser de cualquier familia. En cuanto a la profesión, los santos pueden estar involucrados en enseñar, o cualquier otra cosa, o no hacer nada. Podrían no tener inclinación a enseñar o nadie les pide que enseñen.

Así, el sutra tiene ambos significados, a saber, que los santos no discriminan a las personas por ninguna razón y que no hay distinción entre los santos por su pasado basándonos en esos mismos factores.

Yatastadiyaha (sutra 73)
Because they are His own.
Porque ellos son de Él.

Este sutra puede ser interpretado, igualmente, de dos maneras. No hay distinción entre los santos, independientemente de quienes son, porque todos son de Él y, en segundo lugar, los santos no discriminan a las personas porte todas las personas son de Él.

Hay un bonito dicho en la tradición cristiana que dice: “Todos somos hijos de Dios”, mirando a Dios como nuestro padre, que es la forma tradicional en que los cristianos miran a Dios. Si todos somos hijos de Dios, ¿Cómo podemos ser parciales con uno o favorecer a uno?

Incluso nosotros, como padres, nos esforzamos en no tener favoritos y en amar y tratar a nuestros hijos de igual manera, independientemente de los que tengamos. De forma similar, Dios no favorece a nadie. Para él todos son iguales – esto incluye a los más débiles, a las personas más mezquinas de espíritu, incluyendo dictadores crueles y terroristas y sus líderes que, desafortunadamente, hoy vemos por el mundo. Un tadiyaha es el que reconoce este hecho – que todos merecen, igualmente, amor y compasión.

Mirando el segundo significado de tadiyaha¸ viéndose a ellos mismos como Él, sirviéndole con dasya bhava, es decir, con la actitud de un sirviente. Se ven a sí mismos como las manos y brazos de Dios. Se ven a sí mismos como instrumentos de la compasión de Dios. Es como si este santo fuera una flauta en las manos de Lord Krishna, a través del cual el Señor toca maravillosa música. Están huecos, como una flauta, lo que implica que se han vaciado a sí mismos de su ego e individualidad y se permiten ser un instrumento en manos de Dios.

Hay una maravillosa plegaria, escrita por San Francisco de Asís, que expresa el mismo sentimiento, es decir, hazme tu instrumento. Dice así:

¡Señor, haz de mí un instrumento de tu paz!
Que donde haya odio, ponga yo amor;
donde haya ofensa, perdón;
donde haya duda, fe;
donde haya desesperación, esperanza;
donde haya oscuridad, luz;
Y donde haya tristeza, alegría.

Tenemos que reconocer que no podemos esperar que Dios realice un milagro y aparezca enfrente de nosotros para cumplir nuestras plegarias y deseos. Tiene que tener “sus mensajeros” y esto es lo que son.

Podríamos ver un ejemplo de esto en nuestras propias vidas. Podríamos estar rezando a Dios:”¡Oh, Señor! Por favor, dame esto y dame lo otro”. Súbitamente, ver que el vecino de la puerta de al lado viene y te trae lo mismo por lo que estabas rezando. Te preguntas si tu vecino se ha adelantado a Dios, y si no había necesidad de estar rezando. Debes reconocer que esa persona es, funcionalmente, un instrumento en manos de Dios y que Dios está contestando tus plegarias.

Los santos descritos como tadiyahas en el sutra son los que sienten y dicen de sí mismos: “Yo soy su instrumento y sólo cumplo sus órdenes.”

Mientras llegamos al final del texto, vemos que hay una gran cantidad de material importante, mientras que, en el medio, no es que no fuera importante, pero menos que al principio y al final. Esto no es inusual, porque los autores quieren comenzar con material importante para interesar al lector y luego al final quieren centrar los principales puntos de su mensaje.

Estos últimos sutras dan instrucciones prácticas para aplicar a las enseñanzas de la vida diaria. Si venimos aquí cada martes por la noche a escuchar la charla y no nos vamos con un mensaje para casa, es una pérdida completa de tiempo.

El propósito de este libro es mostrarnos cómo vivir una vida de sadhana y no simplemente inculcarnos conceptos e ideas. Debemos adaptar estas enseñanzas y aplicarlas a nuestra vida diaria, y así cambiar nuestro comportamiento, pensamiento y cómo manejamos las situaciones. Debemos poner esas enseñanzas en práctica.

Ésta es la razón por la que se pone tanto énfasis en el karma yoga en el Bhagavad Gita, porque karma yoga convierte nuestra vida diaria en una práctica espiritual, una sadhana. De la misma manera, los siguiente sutras nos dan consejos y pasos prácticos para seguir una vida de crecimiento espiritual.