Sagrados mantras para lugares sagrados
Muchas personas se sienten cerca de Dios en la naturaleza; quizás porque la espléndida belleza de la naturaleza parece reflejar o revelar algo sobre su creador, Dios, Ishvara.
Según el vedanta advaita el mundo es una forma o manifestación de Ishvara. Como la tela está hecha de hilos, el mundo está hecho de Ishvara, por decirlo así. Y, dado que Ishvara es divino, la divinidad de Ishvara está presente a lo largo del mundo, en cada ser vivo y en cada cosa inanimada.
En el capítulo X del Bhagavad Gita, el poderoso guerrero Arjuna pide a Sri Krishna que describa sus propias divinas glorias, sus vibhutis. Sri Krishna es una encarnación de Lord Vishnu, un aspecto de Ishvara. En respuesta a la pregunta de Arjuna, Sri Krishna dice: “Entre todo lo que brilla, yo soy el abrasador sol. Entre todos los receptáculos del agua, yo soy el vasto mar. Entre los ríos, yo soy el Ganga, el sagrado Ganges. Entre las montañas, yo soy el imponente Himalaya”.
Sri Krishna concluye su descripción con un verso remarcable:
Whatever glories that exist,
yad yad vibhutimat sattvam
each powerful and grand indeed,
srimad urjitam eva va
understand clearly whence they come:
tat tat evavagaccha tvam
from just a fraction of My might.
mama tejo’msa-samhavam (10.41)
Cualesquiera glorias que existan,
cada una de ellas poderosa y grandiosa en verdad,
entiende claramente de dónde vienen:
sólo de una fracción de mi poder.
Según Sri Krishna, todas las magníficas glorias de la naturaleza que vemos en el mundo meramente sugieren o señalan a una gloria mucho más grande, la última fuente de todo lo que existe, Ishvara.
