Introducción

Hay muchas maneras de practicar nididhyasana. Es como rezar. ¿Cuántas maneras hay de rezar? Tantas como personas en esta sala. Lo que estoy intentando, con estas sesiones, es daros algunas ideas sobre cómo podéis practicar nididhyasana.

Y una de mis formas favoritas de practicar nididhyasana, realmente, es una práctica que no se hace formalmente, sentados en meditación, sino una clase de nididhyasana que puedes practicar cuando estás en el trabajo, cuando estás haciendo la cena, hablando por teléfono o realizando cualquier otra actividad.

Hay un paralelismo. Karma yoga, básicamente, es llevar la oración contigo a lo largo del día. Y me gustaría describiros una práctica particular de llevar atma-vichara y nididhyasana con vosotros, a lo largo del día.

 Y esto, no es algo que yo haya inventado. Es algo que hago regularmente, pero es una práctica avanzada, que es por lo que lo estamos haciendo aquí ahora.

Hacer nididhyasana cuando estás en el trabajo, no significa sentarte y meditar en el trabajo. No es la técnica que quiero compartir con vosotros. Por el contrario, es una extensión de atma-vichara, auto indagación, y una importante extensión, que puedes hacer, que debes hacer cuando estás comprometido en actividades variadas.

Permitidme ser más concreto y explicarlo más directamente. Hay cuatro pasos. Describiré cada uno de estos cuatro pasos.

Y el primer paso, el mejor momento de hacer nididhyasana, es cuando estás enfadado. Esto puede parecer contraproducente, porque date cuenta de que aquí, en estas sesiones ¿qué hacemos antes de, realmente, practicar nididhyasana? Primero meditamos.

Así, la meditación es lo contrario de estar enfadado, pero la técnica que vamos a utilizar hoy está basada en realizarla en un momento del día en que estés enfadado por algo. Y vamos a crear un escenario, y a utilizar ese escenario durante todo el tiempo.

 Imagina que estás en el trabajo y tu jefe te grita por algún motivo. ¿Os ha ocurrido esto alguna vez? ¡Por supuesto que no! ¿Quién os gritaría? (risas). Ocurre…. Recuerdo una vez que tuve un gran problema.

Por otro lado, no entraremos en todos estos detalles. Así, el primer paso es elegir un desencadenante. Y el jefe gritándote puede ser un buen desencadenante, pero podría ser cualquier cosa. Y, específicamente, el desencadenante para hacer esta técnica debe ser cuando tu jefe te grita, y te sientes herido; o,  ¿qué tal cuando tú estás enfadado y gritas a otra persona?  o lo que sea. Pero, voy a intentar ser más específico, cuando hay una reacción emocional incontrolada. Ahí es cuando debemos hacerlo. Cuando hay una reacción emocional incontrolada.

Por otro lado, hay ciertos indicadores físicos. Si quieres observar un desencadenante, un desencadenante sería si tu voz se alza. ¿Por qué debería alzarse? Incluso en casa, incluso con los niños, ¿por qué debería alzarse tu voz? Si tu voz se alza, algo está ocurriendo. Es un buen desencadenante.

Otro desencadenante, y ésta es una práctica que utilicé; realmente, hasta que ya no lo necesité nunca más.  Y es que cada vez que me sentía herido, siempre sentía – tú puedes sentir esto o no-, sentía una sensación aquí (en el centro del pecho), exactamente debajo del esternón, y sentía una clase de tensión, o un sentimiento de ahogo… puede que tengáis otro sentimiento, no lo sé, pero sospecho que esto no me ocurre sólo a mí.

Así, mi práctica era que cada vez que sentía esa tensión, ese sentimiento de ahogo en mi pecho, era un desencadenante al que podía prestar atención, y cuando sentía ese desencadenante, ¡es el momento de hacer nididhyasana!

Así, el primero de los cuatro pasos es un desencadenante; un desencadenante que te dice que una reacción emocional incontrolada está teniendo lugar.

El paso segundo es un análisis emocional de lo que está ocurriendo o, en lenguaje común, sintonizar con tus emociones.  A la gente le gusta utilizar ese lenguaje. Está bien. Sintonizar con tus emociones que significa, realmente, comprender profundamente lo que estás sintiendo y por qué. Y algunas veces es más complicado de lo que podemos pensar.

Antes de entrar en esa complicación, en medio de una discusión, no es un buen momento para hacerlo. Cuando estás gritando a alguien o alguien te está gritando. Cuando la discusión ha finalizado, inmediatamente, y cuanto antes mejor. Inmediatamente tras una discusión o lo que sea esa tensa situación. Durante la discusión, probablemente te darás cuenta del desencadenante surgiendo, una especie de alarma, pero todavía estás en medio de la situación, y piensas ”ok, en cuando acabe, voy a gestionar esto.” Paso primero.

Paso segundo, abandonas esa situación, vas a algún sitio tranquilo, te sientas y comienzas este análisis emocional, esta indagación emocional, sintonizando con tus emociones.

Imagina que te sientes herido. Tu jefe te grita y te sientes herido. Ok. ¿Por qué te sientes herido? Sólo sentirse herido no soluciona nada. ¿Por qué me siento herido? Y dices “porque mi jefe es ****”. Esas palabras vienen a nuestras mentes ¿Cierto? ¿Eso es realmente sintonizar con tus emociones? ¿Por qué estás culpando a tu jefe? ¿Quién es el que se siente herido? No tu jefe, tú te sientes herido.

Así que centrarte en tu jefe “por qué dijo esto, por qué dijo lo otro, no entiende esto o lo otro…” no es un análisis emocional, es autodefensa. Te estás defendiendo a ti mismo. Quizás no pudiste defenderte de tu jefe en su cara, por lo que, tras ese hecho, estás intentado poner alguna excusa por ello y culpas a tu jefe. Todo ello es contraproducente.

Date cuenta de que esta técnica presume un grado bastante grande de madurez emocional. No todo el mundo puede hacer lo que estamos describiendo. De nuevo, esta es una clase avanzada de meditación, y se supone cierto grado de madurez emocional.

Así, en vez de culpar a tu jefe, te preguntas a ti mismo con honestidad, ¿por qué me he sentido herido? Y hay dos formas, dos caminos por los que esta indagación puede continuar.

Imagina que tú no has hecho nada equivocado. Estás al 100% convencido de que tu jefe ha cometido un error en su evaluación de ti y de la situación. Así, conociendo que tu jefe ha cometido un error, ¿por qué estás herido? Las personas cometen errores todo el tiempo, ¿cierto? Todos cometemos errores. Tu jefe ha cometido un error; tú entiendes que tu jefe ha cometido un error.

Ahora mismo te estoy dado un patrón, estoy modelando una especie de auto indagación. “Si mi jefe ha cometido un error, ¿por qué estoy herido? Yo cometo errores, grito a la gente porque cometo errores de valoración. Así, si sé que está equivocado y que yo tengo razón, entonces ¿por qué me siento herido?”

Luego, el siguiente paso. “¡Oh! Parece que duda de mis capacidades. Parece pensar que no soy un buen empleado, que no soy un buen trabajador, que no soy inteligente. Que no soy lo suficientemente bueno.”

 Eso es a lo que se reduce todo: “Si mi jefe me está gritando injustamente, debe pensar que no soy lo suficientemente bueno. ¿Soy lo suficientemente bueno?” (se ríe).

De nuevo. Si tu jefe realmente está equivocado, tú dices “pero yo soy lo suficientemente bueno”. “Si yo soy lo suficientemente bueno, ¿por qué me siento herido?” Eso es interesante. Es una clase de análisis realmente importante y hasta ahora no estamos hablando para nada de vedanta. Sólo es análisis de las emociones.

Así, quitas otra capa, y dices: “Él está dudando de que yo soy lo suficientemente bueno. Esa duda me hiere. Él no confía en mí. No cree en mí. No le gusto.”

… Y todas esas emociones surgen. Cuando profundizas lo suficiente, descubres todas esas cosas. ¡No son sólo los niños los que tienen esos sentimientos! Los adultos crecidos tienen esos sentimientos, “ ¡Oh, no le gusto!” Si tú sientes eso, eso es lo que ocurre, es normal. Y como dije, no son sólo los niños. Así, entonces “¿Por qué yo quiero gustar?”

Ahora, estamos empezando a entrar en el vedanta, en este punto. Y empiezas a darte cuenta de que lo que ocurre es que él está dudando sobre algo o que no le gusta algo de tu personalidad. Quedémonos con eso. “Yo no le gusto. ¿Por qué? Debe haber algún rasgo mío que no le gusta. ¿Qué rasgo? “. Otra capa que cae.

Pero en algún punto tienes que comenzar a dar la vuelta desde ese análisis emocional a un análisis vedántico, Creo que podéis tener la idea de que ese análisis emocional es como entrar en la madriguera del conejo; es entrar y entrar… pero es importante.

Date cuenta de que comenzamos con un jefe gritándote y tú sintiéndote herido. Y ahora has profundizado, por decirlo así, hasta un punto en que lo has entendido. “Hay algo en mí que no le gusta a mi jefe. Hay algo erróneo en mí.” Todo eso es emocional, todo eso es psicológico.

Ahora vamos a hacer ese cambio desde la emoción al vedanta. Así, paso 1 desencadenante. Paso 2 el análisis emocional que ya hemos completado. Ahora el paso 3 y vamos a comenzar con “hay algo erróneo en mí. Espera un momento. No hay nada erróneo en sat-cit-ananda atma.”

De nuevo, es una técnica avanzada. Tú conoces, a través de estas enseñanzas, presupones mucha comprensión vedántica, previa a esta práctica. “Así, si yo soy sat-cit-ananda atma, si soy pura consciencia, no hay nada erróneo en mí. Entonces, mi jefe no está enfadado con la pura consciencia, mi jefe está enfadado conmigo como un individuo, en particular con mi personalidad. Hay algo en mi personalidad que hace saltar los resortes en mi jefe. Cualquier cosa que sea.”

 Y, de nuevo, cuando haces esto, tiene que ser tu propia experiencia vital; sólo os estoy dando un ejemplo común.

Así, ahora estás comenzando a discernir entre tú y tu personalidad. Y si estas enseñanzas del vedanta han penetrado en ti lo suficiente, sabes que la personalidad es algo que tú posees, es algo externo a ti, es un poco como la ropa. Tú estás cubierto, por decirlo así, por tu personalidad. Por otro lado, si recuerdas el estudio de pancha kosha, estamos hablando de manomaya kosha. Eso es, la personalidad, que es como si estuviera cubriendo a atma.

Así, “Hay algo sobre mi manomaya kosha que a mi jefe no le gusta. Espera un momento, si a él no le gusta, ¿qué tiene que ver conmigo, la consciencia?”

Permitidme continuar en una dirección diferente para dar un ejemplo. Imaginad que a alguien no le gusta cómo vestís. A ti te gusta. Entonces, eso no eres tú. Si tú lo comprendes, si comprendes que la ropa sólo es ropa, es un diseño de fábrica y alguien dice, “¡qué diseño tan extraño!” No sé quién podría decir eso, pero lo que estoy señalando es una observación trivial, sobre algo que, incluso, no eres tú.

¿Por qué te preocuparías por eso, porque a alguien no le gustara? A algunas personas les gusta, a otras no les gusta. ¿Qué ocurre con las personalidades? Es lo mismo, a algunas personas les gusta, a otras no les gusta.

¿Pensáis que a  cada persona del mundo le va a gustar vuestra personalidad en particular? ¿No pensáis que, al menos, habrá unas pocas personas ahí fuera a las que no les guste? ¡Por supuesto! Así que,  ¿hay alguien a quien todo el mundo ame? No, tal persona no existe.

Podéis pensar, “el Dalai Lama, todo el mundo lo ama”. Sabéis que hay una gran controversia y hay un grupo entero de budistas tibetanos que están en contra del Dalai Lama. Cuando va a dar una conferencia pública, asisten a ella para protestar. ¿Creéis que el Dalai Lama piensa “oh¡ no me quieren”?

Ése es el punto al que estamos llegando. A ellos no les gusta algo sobre tu personalidad, pero tú no eres esa personalidad. El Dalai Lama no va a sentirse herido porque haya budistas tibetanos protestando su programa público. De la misma manera, si estas enseñanzas del vedanta realmente han penetrado en ti, y comprendes que algunas personas pueden hacer una excepción con ciertos rasgos de tu personalidad, y está perfectamente ok, porque a algunas personas les gusta y a otras personas no les gusta. Eso es natural.

Y entonces el último paso. “Ok, si a él no le gusta algún rasgo de mi personalidad y conozco que yo soy independiente de esa personalidad, entonces ¿por qué me siento herido?”.

Porque hay una persistente identificación con esa personalidad. En otras palabras, que yo soy pura consciencia no se ha asumido al 100%, y todavía me siento íntimamente asociado con ese aspecto de mi personalidad; dehatma buddhi, la persistente identificación, que es exactamente a donde nididhyasana se dirige.

Ok, tú reconoces “¡ah! Eso es por lo que me sentía herido. Me sentía herido por esa persistente identificación con mi personalidad. Y permitidme decir aquí que cualquiera que sea la situación, puede haber millones de situaciones en las que te enfureces, la otra persona se enfada, te sientes herido, cualquiera que sea, pero siempre vas a acabar en el mismo lugar, una persistente identificación con tu personalidad, con tu mente, con tu cuerpo.

Para esto es para lo que sirve nididhyasana, ¿cierto? El propósito de nididhyasana es superar esta persistente identificación. Y hemos tenido este análisis en sesiones previas, no vamos a profundizar más ahora.

Así, antes de finalizar con el paso 4, vamos a hacer un resumen:

– Paso 1 – Desencadenante: alguna reacción emocional no controlada.

– Paso 2 – Un análisis emocional completo.

-Paso 3 – Un análisis vedántico, que te conduce a reconocer que la reacción emocional fue el resultado de una persistente identificación con tu cuerpo, con tu mente, con tus emociones, con tu rol profesional… cualquier que sea la situación. Hay un desencadenante, un análisis emocional, un análisis vedántico, que conduce a reconocer la persistente presencia de alguna clase de identificación.

-Paso 4 – Habiendo reconocido la persistente identificación, – y la mejor forma que tengo de expresarlo es que permaneces en ti mismo -. Permanecer en ti mismo significa desapegarte de lo que sea que te has identificado y ser quien tú eres. Ser quien tú eres es ser pura consciencia. Por supuesto, tú ya eres pura consciencia, pero necesitas llegar a casa, por decirlo así. Y descansar en tu verdadero ser y la meditación formal es la mejor forma de hacer esto.

Así, el paso 4 es meditar. Y meditar, específicamente, para llegar a casa; para permanecer en tu verdadero ser; apreciar que tú eres sat-cit-ananda atma, y cualquier otra cosa es externa a ti. Tu jefe es externo a ti, tus ropas, tu cuerpo, tu personalidad; Toda tu mente, tu intelecto, todo ello son las trampas externas de ser un ser humano, pero tu esencia es sat-cit-ananda atma, pura consciencia. Ése es el paso 4.

De nuevo los cuatro pasos:

Ahora, este paso 4, podría no ser conveniente hacerlo con los pasos 1, 2 y 3.

Los pasos 1, 2 y 3, el mejor momento de hacerlo es tan pronto como sea posible. Cuando se produce un desencadenante, si puedes hacerlo inmediatamente después es lo ideal. Si puedes hacerlo algunas horas después, está bien; si lo puedes hacer por la tarde, está bien, pero cuanto más pronto lo hagas, más efectivo será, porque todo estará fresco en tu mente, por decirlo así.

Y el paso 4, la meditación, puede ser o no conveniente hacerlo en ese momento, pero tan pronto como sea conveniente. Estos son los cuatro pasos.

Por otro lado, estos cuatro pasos no son la única forma de hacer esto. Os estoy dando un ejemplo de una práctica común; creo que hay mucha sabiduría en estos cuatro pasos, y como os he comentado, ha sido muy instructivo para mí. Ésta fue mi práctica durante mucho tiempo; se puede realizar, básicamente, hasta que no necesitas hacerla. Llega un día en que ya no necesitas hacerla más. ¿Por qué no necesitas hacerla nunca más?

No hay un desencadenante. Si no hay un desencadenante, no necesitas hacerlo. Es como cualquier clase de práctica, necesitas hacerla cuando necesitas hacerla. Es como tomar una medicina, ¿cuánto tiempo la tomas? Hasta que el problema desaparece

Es cómo hacer una dieta o ejercicio. Mejor sólo la dieta. ¿Cuánto tiempo necesitas hacerla? (se supone que el ejercicio siempre, ok). Haces dieta hasta que estás en el peso adecuado. No la mantienes por siempre. Incluso nididhyasana, cuando ha cumplido su propósito, ¿cuándo pasa esto? Cuando no hay un desencadenante. Lo que significa cuando esas reacciones emocionales no controladas se desvanecen.

Está bien. Hay mucho más que podríamos hablar sobre este punto, pero queremos incluir una meditación. Así, la meditación que haremos esta tarde sería un muy buen ejemplo de volver a casa. Volver a casa significa permanecer en ti mismo. ¿Qué significa permanecer en ti mismo? Tener el 100% de tu atención retirada de cualquier otra cosa, y apreciar “yo soy pura consciencia, sat-cit-ananda atma”. Sólo tener esa sensación “aquí, yo soy y yo soy eso” así aham, “yo soy eso”. Ok.

Sosteniéndonos en esos cuatro pasos e intentándolo. De nuevo, la próxima vez que se produzca un desencadenante, ¿cuáles eran esos pasos, Swamiji?, es posible que quieras escribirlos, para no olvidarlos. Hay un poco más involucrado en la práctica.