But one who restrains the senses
yas tv indriyani manasa
with his mind, O Arjuna, practicing
niyamyarabhate ‘rjuna
karma-yoga with of action,
karmendriyaih karma-yogam
that detached person is superior.
asaktah sa visisyate. (3.7)
Pero uno que refrena los sentidos
con su mente, ¡Oh, Arjuna!, practicando
karma-yoga con los órganos de acción,
esa persona desapegada es superior.
Ahora va a describir al verdadero sannyasi. Uno que controla sus sentidos, en un sentido amplio, también los órganos acción, como el habla, andar, etc., con su mente, y comprometido con el karma yoga, esa persona es superior.
En la primera línea indriyani puede referirse a los sentidos sensoriales, pero luego expresamente nombra karmendriya, los órganos de acción.
Sri Krishna nos dice que es más importante controlar tus sentidos que controlar tu cuerpo; que la persona que controla sus sentidos y está comprometida en actividades mundanas con una actitud de karma yoga, reconociendo que los resultados no están en sus manos, que los resultados están en manos de Ishvara; esa perspectiva conduce a una especie de separación, de desapego, con relación a la acción. Esa persona es superior.
You must do action as ordained
niyatam kuru karma tvam
because action is better than inaction.
Karma jyayo hy akarmanah
Even maintaining your body
sarira-yatrapi ca te
is not possible without action.
na prasiddhyed akarmanah.(3.8)
Debes hacer la acción como es mandada
porque la acción es mejor que la inacción.
Incluso mantener tu cuerpo
no es posible sin acción.
Y con este verso Sri Krishna concluye su enseñanza a Arjuna diciéndole que debe realizar esos karmas, esas acciones que están determinadas para él, que son su dharma, sus responsabilidades.
Porque el karma, la acción, es mejor que la inacción, porque a través del karma yoga te conviertes en una persona emocionalmente madura. Frente a la inacción, que podría suponer irte a vivir a una cueva solitaria, la acción, especialmente con una actitud de karma yoga, te permite interactuar con otras personas y madurar emocionalmente con esa interacción.
Pujya Swami Dayananda consideraba que el roce entre sus estudiantes durante la realización de sus cursos de tres años que desarrollaba en su ashram, los ayudaba a madurar. Utilizaba una bonita expresión, decía que frotándose unos contra otros en ese ambiente cerrado del ashram¸ ayudaba a suavizar sus aristas.

Igual que las piedras en el lecho de un arroyo, cuando el agua está pasando continuamente entre ellas, se van redondeando, se van puliendo, de golpearse unas contra las otras, quedando suaves y redondeadas.
Pujya Swami utilizaba esta metáfora para enseñar a sus estudiantes que, viviendo juntos, se golpearían unos contra otros (metafóricamente), y sus aristas se redondearían. Ésa es la madurez emocional que es crucial, no sólo para el crecimiento espiritual sino para ser una buena y sólida persona. Necesitamos esa madurez emocional que, viviendo aislado en una cueva, no es posible obtener.
Swami Dayananda iba un paso más allá. Decía que casarte te permitía, como ninguna otra cosa, ese pulimento de las aristas individuales, lo que era, incluso, una mejor oportunidad para el crecimiento emocional y, por ende, del crecimiento espiritual. Entendía que la vida mundana es lo mejor para la mayoría de la gente, pero hay unas pocas personas para las que no, que son las que deben buscar el camino del sannyasa.
Así, Sri Krishna anima a la acción, a estar involucrado en las actividades mundanas, pero con una actitud de karma yoga. Incluso para mantener su cuerpo es necesaria la acción. Incluso un sannyasi, necesita algún tipo de acción para alimentarse, salir a pedir biksha. Y también ahí es necesaria una actitud de karma yoga, sin esperar que le den una buena comida o eligiendo dónde solicitarla. Su actitud debería ser la de ir a pedir la comida que ha sobrado, como limosna, reconociendo que puede haber o no comida disponible.
Esa es la actitud de karma yoga, reconocer que haya o no limosnas para recibir, todo está en manos de Ishvara.