Comienza el capítulo VII con Sri Krishna dirigiéndose a Arjuna y diciéndole, “escucha, voy a revelarte ese conocimiento de Ishvara, conocido el cual, nada más necesita ser conocido”. Luego, con el verso tercero quiere despertar su interés, “pero muy pocos me conocen, realmente”. Y ahora, en los dos versos siguientes, nos da la descripción completa y resumida de quién es Ishvara.
Antes de continuar, Swamiji comparte un comentario personal que intentaré transcribir al lenguaje escrito con la mayor exactitud que mi conocimiento me permite:
Muchas veces la gente me pregunta qué es lo que me condujo a las enseñanzas del vedanta. Me crie en una familia cristiana, pero rechacé desde muy joven la religión y fui una persona no religiosa durante muchos años.
Entonces, escuché a Pujya Swami Dayananda enseñar vedanta; él fue el primero en decirme que Ishvara no es una cuestión de fe, Ishvara es una realidad para ser conocida.
Para mí eso fue crucial. Y fue crucial porque yo no estaba muy inclinado a creer en nada. Las creencias que me inculcaron de pequeño me parecían muy infantiles. Después me convertí en un estudiante de ingeniería, con una cabeza muy lógica, y rechacé todas las creencias.
No estoy diciendo que fuera una actitud correcta, por otro lado. En general no es una buena actitud y no ayuda, pero era mi actitud cuando tenía veinte años. No quería creer en nada. Rechazaba cualquier cuestión de fe sin pararme a pensar ni un minuto en ello.
Y en esto, llega Pujya Swami Dayananda quien me dice “no tienes que creer, es algo que tú tienes que comprender”. Y eso era lo que yo necesitaba oír.
La creencia puede ayudar. Algunas creencias son útiles y otras no. Hay muchas clases de creencias en la tradición hindú que son extremadamente útiles, pero yo no había nacido siendo hindú. Lo que me ayudó fue escuchar a Pujya Swami Dayananda decir que no es una cuestión de creencia, que es una cuestión de comprender, de conocer.
Para mí fue un mensaje crucial y creo que para muchas personas en estos tiempos. Vivimos en medio de una cultura y una visión del mundo cambiantes. Si viviéramos hace 400 años, la creencia lo era todo. Antes de que existiera la ciencia moderna, que podemos datar en 400-500 años, toda la visión del mundo estaba determinada por la religión. La comprensión europea procedía del cristianismo, la del medio este por el islam y la del sur de Asia por el hinduismo. Constituían la comprensión precientífica del universo.
Ahora vivimos en una era post-científica en la que la ciencia ha hecho su trabajo para corregir todas nuestras erróneas creencias sobre el mundo en el que vivimos. El inconveniente, de esta visión post-científica, es que hemos llegado a un punto donde decimos que si no puedes probar algo científicamente, no existe.
¿Quizás no es un paso demasiado lejos? Por ejemplo, si ves una maravillosa flor y disfrutas de su belleza, ¿puede tu experiencia de la belleza ser medida científicamente o examinada? Lo que estoy intentando señalar son las limitaciones del punto de vista científico. O, si escuchas una música maravillosa, que te hacer surgir poderosas emociones. Este ámbito queda fuera de la investigación científica.
La cuestión que estoy señalando es que, en nuestros tiempos post-científicos, ¿no vamos quizás un poco lejos rechazando todo lo que no puede ser medido y establecido científicamente?
He querido hacer esta reflexión personal para explicar mi alergia a la creencia, cuando tenía veinte años. No aceptaba nada a menos que pudiera ser probado; yo era un producto de esa era post-científica, era presa de esos postulados. Como un joven ingeniero, me sentía dispuesto a rechazar todo lo no explicable… las flores no eran muy hermosas para mí (se ríe).
Pujya Swami Dayananda presentó a Ishvara como una cuestión de conocimiento, no de fe, y eso fue lo que atrajo a Swamiji. Igualmente, Sri Krishna no dice a Arjuna “voy a enseñarte cómo creer en mí”; no utiliza palabras como sraddha, fe, o visvasa, creencia. ¿Qué palabras utiliza? jñana y vijñana. Parafraseándolo, Sri Krishna no dice “te voy a decir en qué creer”, sino “voy a decirte cómo entender lo que debe ser conocido”.
Earth, water, fire, air,
bhumir apo ’nalo vayuh
space, mind, intellect,
kham mano buddhir eva ca
and ego – this is My
ahankara itiyam me
distinct eight-fold nature.
bhinna prakrtir astadha (7.4)
Tierra, agua, fuego, aire,
espacio, mente, intelecto
y ego- ésta es mi
óctuple diferente naturaleza.
En este verso Sri Krishna va a describir astada prakrtir su óctuple naturaleza. Prakrtir significa naturaleza, en general, pero aquí se utiliza como un término técnico. Este verso y el siguiente necesitan una introducción.
Su tema es la cosmología, la ciencia del cosmos, cómo el mundo llega a existir, cómo el universo se origina, por qué hay algo y por qué no hay nada, son profundas preguntas cosmológicas. Y es un importante tema, tratado con gran detalle por las enseñanzas del vedanta. El vedanta tiene una brillante cosmología que, paso a paso, va a explicar cómo el universo llega a su existencia.
Pero el vedanta enseñado en el Bhagavad Gita es un vedanta más temprano. Cuando estudias a Shankara, por ejemplo, que vivió hace unos 800 años, es un vedanta más tardío.
Y en el Bhagavad Gita, que tiene miles de años, estamos estudiando enseñanzas vedánticas de una era más temprana; en particular, estamos estudiando enseñanzas de cosmología de una era más temprana.
Lo que significa que, en vez de utilizar las claras y elegantes vías en las que Shankara explicará el surgimiento del universo, el Bhagavad Gita, y, de hecho, el Mahabharata al completo, utiliza las enseñanzas del sankhya para explicar la creación del mundo.
El sankhya es un sistema espiritual arcaico, podemos decir que es un sistema hermano del vedanta. En tiempos del Mahabharata, el sankhya y el vedanta eran sistemas paralelos, pero no estaban estrictamente divididos. En tiempos de Shankara sí que estaban estrictamente divididos, y Shankara en sus comentarios resalta muchas veces lo que el sankhya enseña y cómo es diferente de lo que enseña el vedanta.
Es decir, hace unos 800 años, la división entre los dos sistemas de pensamiento era estricta, pero hace dos mil años no era rígida, había una especie de mezcla de ambos. Y lo que vamos a ver aquí es lo que llamaríamos una visión arcaica de la cosmología vedántica. Las enseñanzas vedánticas de cómo el mundo llegó a existir, pero desde ese antiguo punto de vista del sankhya.
La cosmología del sankhya está basada en 24 principios. De hecho, la palabra sankhya literalmente significa contar o enumerar. Así, es la escuela de pensamiento, basada en la enumeración y, específicamente, en la enumeración de esos 24 principios. Afortunadamente, esos 24 principios fueron reducidos a una doble división, que es lo que necesitamos entender para nuestro texto. División entre:
- Purusha
- Prakrti.
De nuevo, señalar que este lenguaje no es el lenguaje del vedanta, sino del sankhya, pero ocurre que el Bhagavad Gita y todo el Mahabharata utiliza este lenguaje, y, por eso, tenemos que conocer estos términos.
Prakrti es a lo que Sri Krishna se está refiriendo aquí, al final del verso, cuando habla de astada prakrtir su óctuple naturaleza. Pero prakrti es un término técnico, cuya mejor definición, al lenguaje moderno, podría ser el mundo de la materia y la energía.
La naturaleza en su sentido más fundamental, en su más amplio sentido, el cosmos entero, es referido aquí como prakrti. Y en este verso estamos viendo una reducción de esos 24 elementos iniciales en ocho, una óctuple división de prakrti.
También necesitamos entender la palabra purusha, que será el tema del siguiente verso. Purusha significa literalmente persona, pero, en este contexto, se utiliza como un término técnico, significa consciencia. En sankhya, purusha significa consciencia; en sánscrito, cit o chaitanya.
Así, el universo entero puede ser visto en esta doble forma, como purusha y prakrti. Prakrti¸ es el cosmos entero; purusha es la consciencia que es consciente de ese cosmos. Porque, date cuenta de que tú eres consciente del cosmos, yo soy consciente de cosmos, hay una consciencia que es un hecho del universo. La consciencia no es una cosa en el universo; la consciencia es la esencia de lo que tú eres, de lo que yo soy, la consciencia es el principio del conocer.
En el capítulo XIII veremos un análisis de estos dos principios, y Sri Krishna, en vez de utilizar estos dos términos, utilizara para prakrti el término kshetra, como campo y, específicamente, como campo de experiencia; y para purusha¸ el término kshetrajña, que significa conocedor del campo.
Se trata de la división más fundamental que podemos hacer, la división entre lo conocido y el conocedor.
Y Sri Krishna pasa a enumerar astada prakrtir su óctuple naturaleza, que serían los cinco elementos, bhumir, la tierra, apo¸ agua, analo¸ fuego, vayuh, aire, y kham espacio; y añade tres más, manas, mente, buddhi¸ intelecto y ahankara, ego.
Estos 8 aspectos se corresponden con los 24 principios del sankhya que representan los 24 aspectos del mundo en el que vivimos.
Y el mundo en el que vivimos está hecho de dos clases materia, por una parte, la materia física, y por otra la materia no física, como, por ejemplo, tu mente. ¿Cierto? Tu cerebro es algo físico, pero tu mente no y, ciertamente, existe. Tú la estás experimentando ahora mismo, igual que experimentas tu cuerpo. Tu mente es un ejemplo de cosa no física. En sánscrito se utiliza el término sthula, para referirse a lo físico, y sukshma para referirse a lo no físico o sutil.
El universo está hecho de esas dos clases de materias, físicas y no físicas. Sri Krishna se refiere aquí a lo físico, como los cinco elementos, y a lo no físico como la mente, el intelecto y el ahankara o ego.
Y, recuerda el contexto. Sri Krishna le dice a Arjuna, te voy a impartir conocimiento de mi verdadera naturaleza. Sri Krishna se refiere a él muchas veces en el Bhagavad Gita como el Dios del universo, como la fuente del cosmos, y éste es el contexto ahora.
El universo consiste en materia física y no física. Y además está la consciencia, el conocedor. La materia física y no física es prakrti; pero el universo también está lleno de consciencia, de seres sintientes, como tú y yo. Así, la consciencia es también parte del universo; no es lo conocido, la consciencia existe como el conocedor.
In addition to My lower nature,
apareyam itas tvanyam
know My higher nature –
prakrtim viddhi me param
the essence of all beings, O Arjuna,
jiva-bhutam maha-baho
by which the world is sustained.
yayedam dharyate jagat (7.5)
Además de mi más baja naturaleza,
conoce mi más elevada naturaleza –
la esencia de todos los seres, ¡Oh Arjuna!
por la cual el mundo se sostiene.
Ahora hablamos del conocedor, kshetrajñam, que en sankhya es llamado purusha. Sri Krishna no utiliza aquí el término purusha pero lo hará en otras partes del Bhagavad Gita.
Sri Krishna dice que él tiene dos naturalezas; una naturaleza más baja, apareyam¸ y una naturaleza más elevada, param. Su naturaleza baja es lo que ha descrito en el verso anterior; y en este verso va a hablar de param, su naturaleza más elevada, que es purusha, la consciencia.
Esta naturaleza elevada que es jiva-bhutam que es la esencia de todos los seres vivos, en el sentido de seres sintientes, seres conscientes, la consciencia. Y Sri Krishna dice ésta es param prakrtim, mi más elevada naturaleza, yayedam por la cual edam jat, este entero mundo dharyate es soportado, en el sentido de que el mundo está hecho de materia.
Y es un punto importante. El mundo está hecho de materia física y no física. ¿esa materia física y no física flota al azar por el universo o se comporta según una elevada inteligencia?
La materia, por naturaleza, no es inteligente. La materia es materia. Los elementos físicos son materia, los elementos sutiles, de los cuales tu mente está hecha, son materia. Pero los elementos de tu cuerpo están puestos juntos en una forma inteligente; de la misma manera, los elementos sutiles que comprenden tu mente, tu intelecto, están puestos juntos en una manera altamente inteligente.
No son solamente materia, hay también inteligencia. Y es esa inteligencia la que sostiene el universo junto. Dharyate literalmente significa sostener o apoyar. Así, esta inteligencia, la consciencia, es la causa raíz de todo lo que es inteligente. Esta consciencia, como la causa raíz de todo lo que es ordenado, de todo lo que está puesto junto inteligentemente, dharyate, sostiene junto el universo entero.
Sin inteligencia, el universo entero serían partículas al azar, chocando unas contra otras. Afortunadamente, ése no es el caso. Tú y yo no somos partículas al azar, somos seres inteligentes. Esa inteligencia aquí es tratada como consciencia.
Con estos dos versos tenemos la visión general de todo, de lo conocido y del conocedor. Y recuerda el contexto, Sri Krishna se está describiendo a él mismo. Y se está describiendo como la fuente de prakrti¸ la naturaleza inferior, el mundo de la materia física y no física. Él dice “yo soy la fuente”, y también “yo soy la fuente de la consciencia”.
All creatures are born of Me,
etad-yonini bhutani
thus should you understand.
sarvanity upadharaya
Of the entire world, I am
aham krtsnasya jagatah
the beginning and end.
prabhavah pralayas tatha (7.6)
Todas las criaturas han nacido de mí,
esto debes entender.
Del mundo entero, yo soy
el principio y el fin.
Etad-yonini bhutani sarvani¸ todas las criaturas, todo lo que existe, tiene esto como su origen, como su fuente. Etad esto, refiriéndose a la doble naturaleza de Sri Krishna que hemos visto en los dos versos anteriores, una naturaleza más baja, apareyam, lo conocido y una naturaleza más elevada, param, el conocedor.
Esta doble naturaleza de Krishna, como la fuente del conocedor y lo conocido, ¡oh, Arjuna! Debes comprender. Aham krtsnasya jagatah, del mundo entero, aham, yo soy prabavah el origen, yo soy el creador, y pralayas tatha¸ y también soy su disolución, su fin.
Sri Krishna habla muchas veces en el Bhagavad Gita presentándose a él mismo como el Dios del cosmos. Ahora dice yo soy la fuente del universo. Tenemos que recordar que también es un avatar, una encarnación de Dios. Sri Krishna dice yo soy la fuente del universo y tenemos que entender su significado.
¿Qué es lo que significa que Sri Krishna sea la fuente del universo, el creador del universo? ¿De qué material crea el universo?
Un ejemplo que aparece en muchos comentarios para explicar la creación del universo es el del alfarero que crea los cuencos de arcilla. Así, tenemos el material, la arcilla, y el alfarero que tiene la inteligencia, el conocimiento, para hacer los cuencos.
Los dos requerimientos esenciales para cada creación son el material y el conocimiento. El alfarero tiene el conocimiento para hacer el cuenco, la habilidad, e inteligencia y también consigue el material, la arcilla.
Ésta es la primera de las varias metáforas o dristantas¸ que se van a utilizar para explicar el proceso de creación. Cada metáfora es defectuosa, porque si fuera perfecta, no sería una metáfora, sería la cosa real que está describiendo. Las metáforas ayudan a aproximarte a los conceptos que estás describiendo, pero todas son defectuosas en algún punto; es un principio importante que hay que entender.
El defecto de la metáfora del alfarero es que tiene que ir al rio a conseguir la arcilla, el material, para hacer los cuencos. ¿A dónde iría Dios para conseguir el material para crear el universo? El Chandogya Upanishad dice “en el comienzo sólo había Dios”, no había nada más. En el comienzo, antes de la creación del universo, sólo existía Ishvara; por lo tanto, no había ninguna otra fuente de material. Ése es el defecto de la metáfora del alfarero.
El alfarero tenía la inteligencia, pero no tenía el material, tenía que salir fuera a conseguirlo. Pero nuestra comprensión de la fuente del universo es que debe poseer ambos: el conocimiento para crear el universo y el material para crearlo.
Para cada acto de creación hay dos principios requeridos:
- El material – upadana karana.
- La inteligencia o conocimiento – nimitta karana
Para toda creación se requieren estos dos factores. En el caso del alfarero, sólo posee el conocimiento, pero no el material. Entendemos a Ishvara como quien posee ambos principios.
Para salvar esta deficiencia de la metáfora del alfarero, introducimos otra, lo que nos permite seguir avanzando en la comprensión. Una metáfora que procede del Mundaka Upanishad, “así como la araña crea su tela”. ¿Habéis visto a una araña comerse su tela? Los rishis, aparentemente, observaban a las arañas, para saber que cuando la tela está dañada, la araña se come los filamentos, recicla el material en su cuerpo. Tiene sentido y es muy eficiente.
Así, la araña crea la tela y luego la consume. Y el Mundaka Upanishad nos lo presenta como una maravillosa metáfora de Ishvara que crea el universo y al final del ciclo lo recoge dentro de sí mismo. Es el creador, srishti karta y el destructor upasamhara karta¸ del universo al final de los tiempos.
Un comentario secundario es que la palabra destructor no recoge exactamente el significado, lo que puede resultar chocante a personas que no han crecido en una cultura hindú. La palabra destructor es una manera muy simplista, excesivamente simplificada, de algo muy sofisticado.
Ishvara no destruye el universo, sino que lo retira, lo recoge dentro de sí mismo al final de una era. No tenemos una única palabra para expresar la idea de recoger el universo hacia dentro de sí mismo. Pero tenemos que ser conscientes de que ése es realmente el significado.
La metáfora de la araña es brillante. Dios crea el universo desde dentro de sí mismo, como la araña crea la tela desde dentro de sí misma; y como la araña se come su propia tela, al final del ciclo de creación, Ishvara recoge el universo dentro de sí mismo. ¡Qué gran metáfora!
Pero también es defectuosa. Porque la araña está separada de su tela; y, de hecho, puede abandonar la tela de araña. Nuestra comprensión de Ishvara es que el mundo no está separado de Ishvara. La creación de Ishvara no está separada de Ishvara.
¿Cómo podemos entender esto? Utilizando otra metáfora, la del sueño, con la particularidad de ser un sueño lúcido. Un sueño lúcido se produce cuando estás soñando y sabes que estás soñando.
Imagina que estás soñando que te despertabas esta mañana, cogías el coche y venías al ashram a escuchar la clase de Swami Tadatmananda. Imagina que ése es tu sueño lúcido.
Ésta es una importante manera de introducir la dristanta, la metáfora del sueño. ¿Por qué? Si éste es tu sueño ¿de dónde viene? Vendría de ti. Y cuando te despiertas, ¿a dónde va todo esto? Retornará a ti. Tú eres el soñador, eres la fuente de la que procede esta sala de conferencias con todo lo que hay dentro, nosotros incluidos. Todos hemos sido creados por ti, el soñador. Y, cuando te despiertas, todos desaparecemos, todo retorna a ti, el soñador.
Como todas las metáforas, la metáfora del sueño es defectuosa, pero es brillante porque el mundo de sueños nace de ti, es sostenido por ti y retorna a ti cuando despiertas. Tú eres Brahma, el creador, tú eres Vishnu, el sostenedor, tú eres Shiva, el destructor de tu creación del sueño. Es una bonita metáfora.
Imagina que todo esto es tu sueño lúcido, lo que significa que todo lo que hay alrededor nuestro ha sido creado por ti. Tú debes ser, a la vez, la fuente del material y del conocimiento.
El conocimiento es la parte fácil, tú tienes el conocimiento para crear este mundo de sueño. De hecho, todos los sueños son creados de tus recuerdos, conocimiento, experiencias… ése es el material de tus sueños. Por lo que, para tu mundo de sueños, para tu creación del sueño, tú, el soñador, eres la fuente del conocimiento, el nimita karana, la causa inteligente para la creación de tu mundo de sueños.
Ahora, ¿de qué está hecho tu mundo de sueño? Los sueños no están hechos de materia física, están hechos de materia sutil, la materia de tu mente. Si éste es tu sueño lúcido, esta sala de conferencias está hecha de la materia de tus sueños, está hecha de ti. Esta silla está hecha de ti. Este Swami sentado en la silla está hecho de ti. De esta manera, tú no eres únicamente la fuente del conocimiento debido a la cual tus sueños existen, también eres la fuente del material a partir del cual tu mundo de sueños es construido.
El mundo real está hecho de cinco elementos. Tu mundo de sueños está hecho de ti. Tú eres ambos, la upadana karana la fuente material y la nimita karana¸ la fuente de conocimiento.
Por supuesto, todo esto es una metáfora de Ishvara. Así como tú eres la fuente de la inteligencia y la materia para tu mundo de sueños, de la misma manera, Ishvara es la fuente de ambos; la inteligencia y el material del universo en que vivimos.
Ahora, un paso más. Tú, el soñador, estás tumbado en tu cama y aquí, sentado en esa silla, eres una proyección del soñador, tú eres parte del sueño. El creador real del sueño es el que está tumbado en la cama en su casa dormido.
Así, ¿Cuál es la relación entre el soñador tumbado en su cama y el mundo de sueño? ¿dónde existe este mundo de sueño? Este mundo de sueño existe dentro del soñador.
Éste es tu sueño lúcido. Este mundo de sueño existe dentro del soñador, no separado del soñador. Y esto resuelve el problema de la metáfora de la araña, en la que su creación, la tela de araña, estaba separada del creador.
¿Está el sueño separado del soñador? No hay separación. El sueño está dentro del soñador. La araña puede abandonar su tela, ¿puede el soñador abandonar su sueño? No tiene sentido, el sueño no puede existir independientemente del soñador. El sueño existe dentro del soñador, el universo existe dentro de Ishvara. El universo es no separado de Ishvara.
Ahora estamos preparados para llegar al nivel final de esta dristanta. Además de tú, el soñador, está el tú que es un personaje del sueño sentado en una silla en este sueño lúcido. Hay un tú, el soñador tumbado en la cama y un tú que es una proyección del soñador en el sueño, un personaje del sueño.
Éste es tu sueño lúcido, lo que significa que sabes que estás soñando, conoces que todo lo que está ocurriendo en esta sala está siendo creado por ti. Imagina que, en este punto de tu sueño lúcido, te levantas y nos anuncias, a todos nosotros, que tú eres el creador de todo lo que vemos. Sería espectacular.
Como espectacular es cuando en este capítulo Sri Krishna dice “yo he creado todo esto”. ¿Veis dónde nos lleva la metáfora? Ishvara se proyecta a sí mismo en el mundo como un avatar, en este caso, como Sri Krishna.
Igual que tú te proyectas a ti mismo en tu mundo de sueños, Ishvara, el Dios del cosmos, se proyecta a él mismo en el universo en la forma de un avatar, en la forma de Sri Krishna. De esta manera, así como tú en tu sueño lúcido nos puedes decir que tú eres el creador de todo esto, Sri Krishna puede decir “yo soy el creador de todo esto”.
Esto explica dos cuestione significativas. En primer lugar, explica cómo Ishvara es la fuente de ambos, la fuente de la materia y del conocimiento por la cual el universo existe. Y el universo, la creación es no separada del creador. Igual que el sueño no está separado del soñador, la creación no está separada del creador.
La segunda cuestión que esta metáfora muestra es a Sri Krishna como una proyección de Ishvara en el universo, que puede decir “yo he creado todo esto”. La metáfora del sueño es muy útil, nos ayuda a seguir avanzando en la explicación, pero también es defectuosa. Todas las metáforas son defectuosas. ¿Cuál es el defecto? Parece obvio, esto no es un sueño.
Una explicación importante y crucial, que nos permite entender lo que Sri Krishna está enseñando aquí. Cuando él dice aham krtsnasya jagatah”, para el mundo entero yo soy el prabhavah el origen y el pralayas el destino final, su disolución.
Abandonando la metáfora del sueño, podemos decir que el mundo es una proyección de Ishvara, una emanación de Ishvara. Pero después de que esté universo es proyectado, permanece no separado de su creador y retornará a Ishvara al final de este kalpa.
Compared to Me, nothing greater
mattah parataram nanyat
exists, O Arjuna.
kiñcid asti dhanañjaya
The whole world is strung on Me
mayi sarvam idam protam
like jewels on thread.
sutre mani-gapa iva (7.7)
Comparado conmigo, nada más grande
existe, ¡Oh Arjuna!
El mundo entero está encadenado a mí
como las perlas al hilo.
Ninguna otra cosa existe mattah¸ comparable a mí, parataram¸ que esté más allá de mí, que sea más grande. Se puede interpretar de dos maneras.
La primera interpretación es que no hay nada que exista que esté más allá de mí, que sea más grande que yo. Lo que significa que Ishvara es la fuente del universo.
Y la pregunta que suele hacerse es ¿y quién creó a Ishvara? Pero hay un defecto en esa lógica. Si alguien hubiese creado a Ishvara, no sería Ishvara. Nuestra definición de Ishvara es la fuente final y definitiva de todo. Y es lo que Sri Krishna está diciendo aquí, el único más allá de quien na asti, nada existe.
Hay otra interpretación, igualmente correcta e igualmente poderosa, que nos da Madhusudana Saraswati en su comentario. Él interpreta parataram anyat¸ no hay nada más allá de mí, que sea más grande, en el sentido de aparte de mí. Es decir, no hay nada aparte de mí. Nada aparte de mí existe.
Volvamos al ejemplo del soñador. ¿existe algo distinto del soñador? No, todas las cosas son una manifestación del soñador mismo, no existe nada más. De igual manera, todo esto es Ishvara, sólo existe Ishvara.
El Chandogya Upanishad recoge la famosa cita sarvam kalvidam brahman¸ este entero universo no es nada más que brahman, aquí expresado como Ishvara. Pujya Swami Dayananda es famoso por decir “en el hinduismo no es del todo cierto que haya un Dios, el hinduismo nos enseña que sólo hay Dios”.
Y el verso acaba con una metáfora más. mayi sarvam idam protam, en mí el mundo está encadenado, como las perlas al hilo.
El hilo mantiene las perlas juntas. Parafraseándolo, Sri Krishna dice yo soy el equivalente a ese hilo, yo mantengo el universo unido. Sin ese hijo, el collar no existiría, sin Ishvara el universo no podría existir. Ishvara es la realidad subyacente.
¿Cuál es el defecto de esta metáfora? Que las perlas están separadas del hilo, están en el hilo, y nuestra comprensión de Ishvara es que el universo no está separado de Ishvara, como el sueño del soñador.
Una cuestión un poco tangencial es que, con frecuencia, se dice que el hinduismo es una religión politeísta, que los hindúes adoran a muchos dioses. Pero, basándonos en lo que hemos visto y apoyándonos en la metáfora del sueño, tenemos que rechazar esa aseveración de que los hindúes adoran muchos dioses. Los hindúes adoran un Dios en muchas formas; adoran a Ishvara en muchas, muchas formas.
Pero este análisis tiene un paso más allá, porque en la metáfora del sueño, sólo existe el soñador. De hecho, en el mundo de sueños lo que existe es únicamente el soñador y sólo el soñador. Estos nos conduce desde la idea de que los hindúes no adoran a muchos dioses, sino que adoran a un Dios en muchas formas, a la famosa declaración de Pujya Swami Dayananda, “no hay un Dios, sólo hay Dios”.
Ésta es la visión de los antiguos rishis, una cosmología muy sofisticada y significativa, que no aceptas ciegamente por fe, sino que te permite comprender, utilizar tu poder de razonamiento para entender. Ishvara nos ha dotado de un poderoso intelecto, que debemos utilizar para conocer quién y qué es Ishvara.
Swamiji finaliza con una reflexión sobre la importancia de la metodología de enseñanzas en el vedanta que intento transcribir:
¿Podéis ver la sofisticación de estas enseñanzas utilizando diversas metáforas para gradualmente conducirte hacia una muy profunda comprensión? Éste es un aspecto de las enseñanzas del Vedanta que, en mi opinión, está infra apreciado. Lo que hace a estas enseñanzas únicas y poderosas no es lo que enseñan, sino cómo lo enseñan. La metodología, que estamos viendo aquí, en la utilización de diversas metáforas es una brillante aplicación de esta sofisticada metodología que nos conduce paso a paso a tener una profunda comprensión de quién y qué es Ishvara, y cuál es la relación del mundo con Ishvara.