No seas dominado por la propia naturaleza (58-60)

With your mind fixed on Me, all difficulties
mac-cittah sarva-durgani
you will overcome with My blessings.
mat-prasadat tarisyasi
But, due to your ego, if you
atha cet tvam ahankaran
will not listen, then you will perish.
na srosyasi vinanksyasi (18.58)
Con tu mente fija en mí, todas las dificultades
superarás con mis bendiciones.
Pero, debido a tu ego, si tú
no escucharas, entonces perecerías.

Otra vez mac-cittah teniendo tu mente fija en mí, tarisyasi, ¡Oh, Arjuna!, tú cruzarás, tú superarás sarva-durgani todas las dificultades de la vida, mad-prasadat con mis bendiciones. Las bendiciones que son invocadas con tu constante plegaria, las bendiciones que recibes como consecuencia de tus acciones de plegaria. Así es como funciona, las bendiciones son consecuencia de tus plegarias.

¿Dónde está teniendo lugar esta conversación? En el campo de batalla. Sri Krishna le está diciendo a Arjuna que todas las dificultade se superarán con sus bendiciones.

Atha cet tvam, pero si tú na srosyasi no escuchas, si no aceptas esto, es decir, si sigues pensando que eres el capitán de tu barco, que tú estás al mando, ahankaran, debido a tu ego, entonces vinanksyasi,  serás destruido.

Sri Krishna utiliza este lenguaje para introducir el siguiente tema. En los siguientes versos va a hablar de lo opuesto al karma yoga.  Un karmi es lo opuesto al karma yogi;  un karmi es alguien que piensa que él es el jefe, que es el bhogy, uno que quiere disfrutar de todo en la vida.

Because of your ego,
yad ahankaram asritya
if you think, “I will not fight,”
na yotsya iti manyase
your decision is meaningless.
mithyaisa vyavasayas te
Nature will force you.
prakrtis tvam niyoksyati (18.59)
Debido a tu ego,
si piensas: “No lucharé”,
tu decisión no tiene sentido.
La naturaleza te forzará.

Yad ahankaram asrity ¡Oh, Arjuna! si te aferras yad ahankaram a tu ego. Pero aquí no tiene el significado técnico que utilizamos en vedanta, sino el sentido general de ego, y quizás podríamos decir cabezonería. Iti manyase, si tú piensas na yotsya no lucharé… significaría que no ha aprendido nada de los dieciocho capítulos que llevamos.

A Pujya Swami Dayananda le gustaba contar una historia tradicional que viene en el Ramayana, sobre un curso de siete días de clase sobre el Ramayana. Decía que siempre hay un estudiante, sentado en primera fila, siempre muy atento, que llegaba siempre pronto y al final de los siete días de clase se acercaba a saludar al gurú, le decía que sus clases eran maravillosas, pero que tenía una duda: “¿Quién es el rakshasa?¿es Rama o Ravana? No me he enterado de esa parte”. Ésta parece ser la preocupación de Sri Krishna, si Arjuna, realmente, lo ha comprendido. Hay que recordar que la razón de la resistencia de Arjuna a luchar es que no quiere matar a los miembros de su familia.

Y así, Sri Krishna dice, si continúas con tu negativa a luchar en la batalla, como es tu obligación, entonces isa vyavasayas, tu decisión se mostrará equivocada, inútil porque tvam prakrtis niyoksyati, la naturaleza te obligará.  Es una expresión muy interesante, Sri Krishna le dice que su cabezonería no va a prevalecer porque prakrti, la naturaleza, en un sentido general, la naturaleza te obligará. Aquí Sri Krishna se porta un poco como una madre con su hijo de dos años que no quiere irse a dormir… al final se va a dormir ¿por qué? porque el niño tiene sueño, necesita dormir y, finalmente, el sueño lo vence y la postura de la madre prevalece.

Realmente, no es una mala metáfora para entender lo que está pasando aquí. Sri Krishna entiende perfectamente a Arjuna, entiende su situación, comprende el resultado de todo ello, que no es un suceso particular, sino que generaciones de eventos y asuntos han conducido a la situación actual, una situación que es inevitable.

Podemos entender la situación actual como el resultado de pasados karmas de todos los soldados, junto con las acciones voluntarias erróneas realizadas. Todo ello ha contribuido a la situación actual. Una combinación del karma y de las malas decisiones podríamos decir. Por otro lado, ¿esto no describe por qué el sufrimiento existe para todos nosotros? Es siempre una combinación, no es una cosa o la otra, siempre es una combinación de un karma desafortunado y una pobre elección. Cuando ambos convergen, sufrimos.

Madhusudana Saraswati hace una interesante observación aquí, sobre cómo Krishna conoce que la naturaleza de Arjuna, prakrti lo impulsará a luchar. Señala que Arjuna es un ksatriya, realmente, uno muy poderoso, y el comentarista dice que Arjuna está lleno de rajas, está encendido; todos los guerreros están encendidos de «ardor guerrero». Está luchando contra un dilema moral, al tener que matar a miembros de su familia, pero está compelido a lucha por su ksatriyatva, su estatus de guerrero y la adrenalina que corre por sus venas.

Swamiji hace una observación personal:

Hay una cierta clase de impotencia a la que todos estamos sujetos en la vida. Hace años fui invitado a dar una conferencia a un grupo de médicos, y el tema de la charla fue uno en el que entonces pensaba bastante: la tiranía de los neurotransmisores. Los neurotransmisores son las substancias químicas que hacen que tu cerebro funcione. Si los neurotransmisores no funcionan bien, tu cerebro no funciona bien; y si tu cerero no funciona bien ¿cómo te afecta a ti? De muchas maneras.

Algunas veces tu cerebro no funciona bien y te sientes deprimido o te sientes ansioso. La cuestión es ¿tienes tú un control directo sobre esos particulares neurotransmisores que te hacen sentir deprimido o ansioso?

De acuerdo con la ciencia médica, la ausencia de serotonina y dopamina en tu cerebro hacen que estés deprimido. Cualquier ser humano que tenga carencia de esos dos químicos en su cerebro, se sentirá deprimido.

Una importante observación. Mucha gente piensa que si alguien está deprimido es un mal estado de ánimo y sólo tienen que luchar para superarlo. Quizás no es un mal estado de ánimo, si realmente es una insuficiente cantidad de serotonina y dopamina; esas personas realmente no tienen un control sobre ello. No tenemos un control directo sobre cómo funciona nuestro cerebro. Es decir, tu estado de ánimo está en gran medida controlado por químicos en tu cerebro. Y ¿qué puedes hacer sobre ello?

 Ésta es una razón por la que desde el punto de vista vedántico no podemos tomar nuestros estados de ánimo muy seriamente. Y muchas veces lo hacemos. Si estás con un estado de ánimo bajo, triste o deprimido, te preocupas y eso lo empeora.

Lo que estoy sugiriendo es que cuando experimentas un estado de ánimo malo, quizás es un poco como cuando tienes un dolor de cabeza. Tú sabes que el dolor de cabeza va a desaparecer. Igualmente, el estado de ánimo, especialmente si haces algo para mejorarlo. Pero algunas veces tomamos esos estados de ánimo malos demasiado en serio, pensamos cosas como «hay algo malo en mí, por qué estoy tan triste».

Voy a compartir una interesante anécdota. Todas las noches tengo muchos sueños, como vosotros, y lo que he entendido es que en la mayoría de mis sueños no estoy iluminado. Muchos de los sueños miran al pasado, en mis sueños no estoy iluminado; estoy involucrado en todas esas terribles cosas, dificultades y problemas. Los sueños pueden invocar, realmente, fuertes emociones.

Imagina en un sueño en particular. Debido a que no estoy iluminado, estoy tan enfadado, tan frustrado o tan triste y deprimido, y entonces me despierto. Y toda esa tristeza y depresión todavía permaneces allí cuando te despiertas. Así, cuando te despiertas con un ánimo malo, éste permanece. Esto refuerza la afirmación de que no debemos tomar nuestros estados de ánimo muy en serio. Ellos pasan como las nubes, las nubes negras que parecen oscurecer el sol y lo oscurecen por un rato, y luego la nube desaparece.

De la misma manera, la tristeza, la depresión, la ansiedad, no tenemos que tomarlas muy seriamente. Por supuesto, hay personas con una ausencia crónica de dopamina y serotonina en sus cerebros, por las circunstancias que sean, y es un problema químico crónico; hay medicamentos que ayudan. No quiero despreciar la medicación psiquiátrica, en ciertos casos es realmente importante.

Voy a dejar este punto claro. No estoy diciendo que debas ignorar tus emociones. Lo que estoy diciendo es que tienes que entender lo mudables que son. Y no asumir que estoy triste hoy, lo estaré mañana, dentro de una semana, siempre. No hagas esas erróneas asunciones.  Ok. Eso es prakrti, la naturaleza en la forma de neurotransmisores, que tiene mucho que ver con nuestros estados de ánimo, y en este caso, la naturaleza en la forma de rajas guna y ksatriya, la naturaleza de ser un guerrero tiene mucho que ver con lo que hará Arjuna finalmente.

O Arjuna, to individual
svabhavajena kaunteya
duties, one is bound.
nibaddhah svena karmana
wrongly, if you don’t want to fight,
kartum necchasi yan mohat
you will be compelled to do it.
karisyasy avaso ‘pi tat (18.60)
¡Oh,Arjuna! A los deberes
individuales, uno está obligado.
Erróneamente, si tú no quieres luchar,
estarás obligado a hacerlo.

Kaunteya, ¡Oh, Arjuna! tú estás nibaddhah obligado por svena karmana tus propios karmas. Y aquí la palabra karma, señala a dharma, tus responsabilidades. En cierta manera, los karmas pasados hacen que Arjuna se encuentre en ese lugar, en ese momento, asumiendo la responsabilidad de tomar parte en la guerra.

Así, en un sentido, son los pasados karmas, pero en otro sentido se está refiriendo a las responsabilidades actuales de Arjuna. De cualquier manera, es svabhavajena es atribuido a la naturaleza de Arjuna. De acuerdo con la naturaleza de Arjuna, tanto por los pasados karmas como por las presentes responsabilidades, Arjuna debe luchar en el campo de batalla.

Sri Krishna entiende el sistema de valores de Arjuna. Y, ciertamente, un sistema de valores predominante para Arjuna es seguir el dharma. La confusión de Arjuna sería mucho menor si él reflexionara sobre su sistema de valores.

Swamiji nos expone una reflexión:

La razón por la que estoy trayendo esto a colación es ¿cuál es tu sistema de valores? Es una interesante pregunta sobre la que muchas personas no reflexionan. Y quizás deberíais reflexionar en cuál es vuestro sistema de valores, porque podéis aprender algo que os puede ayudar a tomar decisiones en la vida.

Y lo que quiero decir con sistema de valores es, ¿qué es realmente importante para ti? Muchas veces no nos preguntamos a nosotros mismos estas importantes preguntas sobre la vida. Muchas personas evitan estas grandes preguntas, ¿cuál es el propósito de mi vida? Tienen miedo a hacerse esas preguntas porque no conocen la respuesta o la respuesta puede ser mi vida no tiene ningún sentido. Muchas personas viven anestesiándose ellas mismas. Necesito explicar lo que significa.

Comprometidos en actividades distractorias placenteras, y así no tienes que pensar sobre asuntos importantes. Es un comportamiento interesante. No creo que la mayoría de vosotros tengáis ese problema, pero muchas otras personas sí lo tienen. No quieren tener que tratar con dificultades en la vida, no quieren tener problemas, quieren estar distraídos y buscan lo que sea para distraerse. Amo a mi madre mucho, pero recuerdo una anécdota y es que siempre tenía puesto el televisor, incluso aunque no estuviera en la misma habitación. Y era porque le hacía compañía. Mostraba esa tendencia que muchas personas tienen a evitar tratar las dificultades de la vida, anestesiándose ellos mismos, buscando distracciones placenteras.

De nuevo, no creo que esto se aplique a personas como vosotros que asistís a estas clases, pero sí a muchas personas. Vamos a ir un paso más allá y es, ¿por qué no gestionar esas grandes cuestiones de la vida directamente? Están ahí, en el fondo de su cabeza; cuestiones del tipo «¿qué estoy haciendo con mi vida?… tengo este trabajo, tengo esta familia, hago esto, lo otro, y ¿realmente estoy cumpliendo mi propósito en la vida?». Es una gran pregunta, vale la pena preguntárselo.

Y si decís, es que esas preguntas, que son las más importantes, no son confortables. Pero esas preguntas son importantes, porque revelarán vuestro sistema de valores y te entenderás a ti mismo más profundamente. Luego, cuando surja el momento de tomar una gran decisión en tu vida, tomarás la decisión correcta. Muchas veces no tomamos la decisión correcta, en parte, porque no tenemos esa profunda comprensión de nosotros mismos a un nivel psicológico, a un nivel emocional, y aquí estamos hablando casi de un nivel existencial.  ¿Cuál es el propósito de mi vida? ¿Qué es lo que quiero realizar en esta vida? Son las grandes preguntas de la vida, que pueden ser difíciles de contestar, pero es importante hacerse esa pregunta y gestionar esa dificultad.

Así, el sistema de valores de Arjuna es bien comprendido por Sri Krishna y por eso es por lo que está señalando «¡Oh, Arjuna!, estás obligado por tus responsabilidades y, por extensión, estás obligado por tu sistema de valores, especialmente el valor de seguir el dharma». Y continúa na kartum necchasi, y si no quieres luchar, yan mohat debido a tu confusión, debido a tu cabezonería, karisyasy tata vaso lo harás, avaso api,  porque no te queda más remedio, porque tu sistema de valores te obliga a ello. Arjuna está aquí obligado a seguir el dharma.

 Y aquí hay un mensaje para todos nosotros. En la vida tenemos que gestionar las dificultades y, a veces, lo llevamos mal, nos resistimos, nos resentimos. «¿Por qué me ocurre esto a mí?, ¡No debería ocurrirme esto a mí!».  Esa clase de resentimiento, de resistencia… igual que el niño de dos años que no quiere irse a dormir.

De la misma manera, cuando sufrimos esos baches en la vida, no tenemos elección… Interesante. Alguien que piensa «¡esto no debería sucederme a mí!» ¿No suena como un niño de dos años? ¿Estás tú a cargo del mundo, de lo que sucede? ¿Puedes manipular las leyes del universo para que ocurran las cosas como quieres? ¿Quién te garantiza que tu vida va a ser sólo estupenda y todo va a ocurrir como tú quieres? No hay tal garantía. Esa clase de resistencia «¡No debería ocurrirme a mí!» suena un poco como el niño de dos años.

Esto me está ocurriendo a mí. No lo he elegido, no puedo elegir evitarlo, me está ocurriendo a mí y, – aquí está el truco-, si me resisto a lo que me está ocurriendo, mi resistencia hará que mi respuesta sea más pobre. Responderé mejor a ese reto si lo acepto, si lo gestiono, si crezco. Muchas veces es el mensaje que se necesita: «¡vamos, crece, gestiónalo!» ¡A veces es lo único que necesitamos oír! En vez de resistirnos y quejarnos de la situación, conseguir lo mejor de ella.